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Mujeres heridas



Se reestrena la ganadora de los Goya a mejor película y director, segunda película del
catalán Jaime Rosales.

Hace cuatro años Jaime Rosales (Barcelona, 1970) conseguía colar su primer largometraje,
Las horas del día , en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y ganar el premio
Fipresci de la Crítica Internacional con el austero relato de la vida "corriente" de un
asesino en ... La soledad [2007]
España

Jaime Rosales  Jaime Rosales, Enric Rufas  Oscar Durán  Nino Martínez Sosa  Sonia Almarcha, Petra Martínez, Miriam Correa, Nuria Mencía, María Bazán, Jesús Cracio  Wanda  130 minutos  Jóvenes-Adultos 

Se reestrena la ganadora de los Goya a mejor película y director, segunda película del catalán Jaime Rosales.

Hace cuatro años Jaime Rosales (Barcelona, 1970) conseguía colar su primer largometraje, Las horas del día, en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y ganar el premio Fipresci de la Crítica Internacional con el austero relato de la vida "corriente" de un asesino en serie.

Con esta segunda película, también aplaudida en la sección “Una cierta mirada” de Cannes, Rosales consiguió hipnotizar a la crítica hispana y convencer a la Academia de cine española que, contra todo pronóstico, acaba de elegirla como la mejor película española de 2007. Además de este Goya, La soledad se ha llevado otros dos: mejor director y mejor actor revelación.

Frente al éxito comercial de El orfanato, la gran perdedora en estos premios, la película de Jaime Rosales tuvo un corto recorrido en los cines y una exigua taquilla. La cinta tendrá ahora una segunda oportunidad pues se reestrena en las salas de cine con 30 copias.

La soledad cuenta la historia de dos mujeres: Adela, joven madre separada, y Antonia, viuda con tres hijas ya adultas. Rosales aprovecha sus aparentemente normales existencias para hablar de temas universales: del sufrimiento, del miedo a la muerte, de la maternidad y sobre todo de la soledad, una soledad existencial, como señala el propio cineasta, que rodea al individuo cuando descubre que está solo ante un dolor profundo, ése que es difícil compartir con alguien.

No es sencillo adentrarse en estos temas con una cámara al hombro y hacen falta convicción y audacia para colocar estas reflexiones en la pantalla. Rosales sale airoso del trance gracias a un sólido guión -el dibujo de personajes es excelente y los diálogos tienen mucha fuerza-, unas magníficas interpretaciones y una novedosa forma de rodar y montar: la polivisión (mostrar en una misma escena dos pantallas que muestran diferentes perspectivas).

La soledad es una película contemplativa y por eso, en algún tramo, excesivamente lenta. Hay en la cinta un poso de tristeza, más por el tema que por el planteamiento, no desesperanzado pero falto de una apertura más clara a la trascendencia, que la propia narración pide a gritos. Sin embargo, hay también -y es, junto con la radicalidad formal, lo más valioso de la película- una mirada optimista sobre el ser humano y su capacidad de "resurgir", especialmente cuando cuenta con el apoyo de la familia que, a pesar de los pesares, se muestra como el mejor antídoto frente a la soledad.

Ana Sánchez de la Nieta