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Grotesca truculencia



Que el presidente del Film Council y del British Film Institute haga una película como La vida
de David Gale da mucho que pensar. "La película es un thriller con espíritu polémico, y
estoy muy agradecido a la Universal por haber tenido el valor de hacer esta película, un
milagro en los momentos actuales, cuando los estudios reciben tanta presión para producir
sólo títulos millonarios", ... La vida de David Gale [2003]
EE.UU.  (The life of David Gale)

Alan Parker  Charles Randolph  Michael Seresin  Gerry Hambling  Alex y Jake Parker  Kevin Spacey, Kate Winslet, Laura Linney, Gabriel Mann  UIP 

Que el presidente del Film Council y del British Film Institute haga una película como La vida de David Gale da mucho que pensar. "La película es un thriller con espíritu polémico, y estoy muy agradecido a la Universal por haber tenido el valor de hacer esta película, un milagro en los momentos actuales, cuando los estudios reciben tanta presión para producir sólo títulos millonarios", ha declarado el director.

Alan Parker, londinense de 59 años y director de títulos como El expreso de medianoche y Arde Mississippi, ha filmado el primer guión de un antiguo profesor de Filosofía, que cuenta una confusa y truculenta historia de ficción sobre David Gale (un magnífico Kevin Spacey), condenado a la pena de muerte por violación y asesinato, que se encuentra con una periodista en la prisión de Austin (Texas). Gale, prestigioso profesor universitario de Filosofía y activista en contra de la pena capital, contará las circunstancias que le han llevado a una ejecución ya inminente.

Resultan lastimosas -más en un director tan veterano- películas como ésta, a fin de cuentas, de palomitas, grotesca y perversa a la vez, sin un ápice de verdadera humanidad y llena de oportunismo comercial. La seducción de los productores (en este caso Nicolas Cage) por historias estrambóticas fruto de mentes depravadas, tiene su corolario en los telediarios de medio mundo, colonizados por contenidos similares que no dejan de aumentar. Una morbosa fascinación por las -así llamadas- impresiones fuertes. ¿Causa o efecto?

Alberto Fijo