Cine didáctico
Leones por corderos
[2007]
Estados Unidos
(Lions for lambs)
Robert Redford
Matthew Michael Carnahan
Philippe Rousselot
Joe Hutshing
Mark Isham
Robert Redford, Meryl Streep, Tom Cruise, Michael Peña, Andrew Garfield, Peter Berg, Derek Luke
Fox
90 minutos
Jóvenes
Una película de tesis que
pregunta sin responder y deja al espectador con la sensación de haber asistido
a una clase de geopolítica. Son muchas las virtudes de esta
película que también tiene un importante defecto. Su acercamiento a las maneras
del gobierno de Bush en el combate contra el terrorismo islámico es sesudo, hay
una reflexión honesta sobre los móviles de esa política y sobre sus pros y
contras… pero trama lo que se llama trama, poca. La película -muy bien
rodada gracias a los 35 millones de dólares de presupuesto que permiten el
esmero fotográfico de un buen profesional como Rousselot (Charlie y la
fábrica de chocolate, La extraña que
hay en ti)- tiene una estructura muy sencilla con tres escenarios distintos
en los que se debate sobre la guerra de Afganistán. En el primero de ellos un
influyente senador republicano (Cruise),
ex militar número uno en West Point, es entrevistado por una periodista (Streep) muy crítica con la política
exterior norteamericana en zonas de guerra. Mientras tanto un catedrático (Redford) discute sobre la guerra con uno de sus
alumnos más prometedores (Garfield).
Todo esto sucede en medio de la ofensiva norteamericana en Afganistán , en que
seguimos una misión de dos soldados (Luke
y Peña). A la espera de un buen
número de películas sobre Oriente Medio que llegarán próximamente (La sombra del reino de Peter Berg, la polémica Redacted
de Brian de Palma y la más esperada
En el valle del Elah de Paul
Haggis, entre otras), Leones por corderos es una propuesta tan
interesante como arriesgada. Interesante porque casi
todo lo que dirige Redford da que
pensar y esta vez ha contado con un guión sustancioso del jovencísimo Matthew Michael
Carnahan (también guionista de la
anteriormente citada La sombra del reino).
Las réplicas y contrarréplicas en las que se fundamentan dos tercios de la película (Cruise-Streep;
Redford-Garfield) son inteligentes,
matizadas y respetuosas con la libre interpretación del espectador. En este
contexto, los actores se sienten muy cómodos con cosas interesantes que decir
(los cuatro están fantásticos, pero sorprende especialmente el casi desconocido
Andrew Garfield por la naturalidad
con la que refleja una juventud actual tan crítica con la realidad como frívola
a la hora de comprometerse). Pero esta opción de Redford por hacer pensar al espectador tiene el enorme riesgo de
que prácticamente "sacrifica" la trama. La tercera parte, estática y deslucida,
es la de los dos soldados en Afganistán, que más que aligerar la historia la
interrumpen y la hacen aburrida. Queda así una película de tesis, con actores
muy poderosos, que pregunta sin responder y deja al espectador con la sensación
de una clase de geopolítica, con diapositivas intercaladas de un capítulo de Hermanos de Sangre. Tom Cruise es
productor ejecutivo.