Caótica ecuación con buenas variables
Los crímenes de Oxford
[2008]
España
(The Oxford Murders)
Álex de la Iglesia
Á. de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarria
Kiko de la Rica
Alejandro Lázaro
Roque Baños
Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Anna Massey, Alex Cox, Dominique Pinon, Jim Carter
Warner
108 minutos
Adultos
Una película descontrolada que empieza y termina bien pero que tiene muchos problemas en el segundo acto. Con un equipo internacional (inglés, español y norteamericano), Álex de la Iglesia realiza la adaptación al cine de la novela Los crímenes imperceptibles del argentino Guillermo Martínez, basada en una investigación de asesinatos en serie a partir de códigos matemáticos. Elijah Wood interpreta al joven discípulo del eminente profesor de lógica Martín Seldom (John Hurt). Álex de la Iglesia no suele dejar indiferente. Puede presumir de buenos números en taquilla y de una envidiable vitrina gracias sobre todo a El día de la bestia (1995) y La comunidad (2000). Por otro lado los críticos suelen ser poco matizados con él: o le adoran o le odian. Pero hay algo en lo que suelen coincidir: casi todas sus películas tienen momentos brillantes, soluciones ingeniosas... pero también excesos herméticos y caídas de ritmo que hacen que sus obras sean, con frecuencia, descompensadas. Los crímenes de Oxford es otra de esas películas a ratos brillante (el principio y el final fundamentalmente), a ratos fuera de juego. En este caso, la ida de olla aparece en una trama secundaria de lo más primaria en la que Watling protagoniza unas secuencias que parecen sacadas de una película de Bigas Luna. Esta opción rompe por completo con el tono del resto de la película y se nota que Elijah Wood y John Hurt no se aclaran con lo que les pide el director bilbaino para dar la réplica a una delirante enfermera ninfómana. Quitando esos veinte minutos que no hacen más que marear al espectador y desnaturalizar a los personajes, la película brillaría más en sus innegables virtudes: el careo inicial entre John Hurt y Elijah Wood, fantásticamente rodado y meritoriamente dialogado, el elegante diseño de producción o las cuestiones filosóficas que, con naturalidad, se plantean en la película. Aparte de que se vendería mejor en el mercado internacional, ya que el resto del argumento no es excesivamente violento ni morboso.