Sin prisioneros
Malditos bastardos
[2009]
Estados Unidos / Alemania
(Inglourious basterds)
Quentin Tarantino
Q. Tarantino
Bob Richardson
Sally Menke
Ennio Morricone
Brad Pitt, Diane Kruger, Mélanie Laurent, Christoph Waltz, Michael Fassbender, Daniel Brühl, Eli Roth, B.J. Novak
Universal
148 minutos
Adultos
Tarantino ha hecho una película que tiene muchos detalles geniales de su primera época en esta revisitación única del cine de resistencia. "Érase una vez..." Así empieza Tarantino esta historia de los “bastardos”, un grupo de americanos que tienen una misión en la Francia ocupada: matar nazis. No hay presos, ni negociación posible. La única ley es que si los nazis son perversos, ellos serán aún más crueles. Reconozco que fui al preestreno con verdadero pánico. Los malos ecos de Cannes eran lo de menos. Me preocupaba más la deriva de Tarantino en Death proof, su anterior película, laureada por buena parte de la crítica. Sin embargo, en Malditos bastardos este destructor de géneros recupera algo el toque de Pulp fiction o Kill Bill, con una historia de estructura e ingenio típicamente tarantiniana en el que sobresale un actor que aprovecha a la perfección un personaje gloriosamente maligno: Christopher Waltz (justamente premiado en el último festival de Cannes). Eso sí, a la película le siguen sobrando minutos (a pesar del remontaje que Tarantino hizo después de Cannes). Está claro que este desquiciado director disfruta (y nosotros con él) con las escenas de paz armada en el que aparentemente no pasa nada y sin embargo la tensión se podría cortar. Pero todo tiene un límite, y Tarantino abusa de este recurso en un capítulo intermedio excesivamente largo. En esta parte de la película uno tiene la sensación de que falta ingenio y dinamismo a los interminables diálogos (algo que sucedía en casi todo Death proof). El ritmo se ralentiza demasiado en esta fase y eso hace que la película se haga larga. Sin embargo, este fallo (evidente en mi opinión), queda disfrazado con un arranque espectacular y un aterrizaje narrativo bastante apañado. En el aspecto musical (el único que me convencía de Death proof), Tarantino repite recursos brillantes de otras películas suyas y eso resta bastantes enteros a la película. Y es que nos hemos malacostumbrado a escuchar un flamenco en un duelo samurai o las canciones más desconocidas de los años 60 en su reconstrucción del cine negro. Así que utilizar otra vez a Ennio Morricone, defrauda en un director que ante todo es creativo y original en casi todos los aspectos técnicos. Con todo Tarantino ha hecho una película que tiene muchos detalles geniales de su primera época en esta revisitación única del cine de resistencia. Una resurrección cinematográfica en toda regla que agradecemos los que nos gusta ver algo diferente en la pantalla de vez en cuando. Claudio Sánchez