Ssí pero no
Mission: Impossible III
[2006]
EE.UU.
J.J. Abrams
Alex Kurtzman, Roberto Orci, J.J. Abrams
Dan Mindel
Maryann Brandon y Mary Jo Markey
Michael Giacchino
Tom Cruise, Philip Seymour Hoffman, Ving Rhames, Billy Cudrup, Michelle Monaghan, Keri Russell, Maggie Q, Laurence Fishburne
UIP
J.J. Abrams dirige y coescribe la tercera entrega de Mission: Impossible que protagoniza y produce el actor Tom Cruise. Abrams (Nueva York, 1966) es probablemente el creativo de ficción televisiva más valorado del momento, gracias a series como Felicity, Alias y Perdidos. Cruise vio la primera temporada de Alias y decidió fichar a Abrams. Cosa muy lógica si se tiene en cuenta el tremendo bajón que supuso la segunda película, en 2000, a cargo del volatinero John Woo, respecto a la primera (1996), dirigida por Brian de Palma. El fichaje de Abrams (y de sus guionistas y de su equipo técnico) pretendía recuperar el tono dramático del original (la nómina de guionistas incluía a Koepp, Towne y Zaillian, tres pesos pesados) haciendo compatible un buen diseño de personajes y unos conflictos sugestivos entre ellos, sin descuidar la acción más espectacular tirando a aparatosa, que es lo que está de moda. El modelo a imitar, tanto para el desarrollo de la historia como para su realización, era Alias, la serie sobre una agente doble protagonizada por Jennifer Garner. Pues bien, M:I:III se parece mucho-muchísimo a un capítulo de Alias, pero no de los mejores. El guión (de los autores de las recientes La isla y La leyenda del zorro) mejora pero no lo suficiente, en parte por el efecto devorador de las cuatro grandes secuencias de acción, que acaban fagocitando la ya de por sí escasa entidad de los protagonistas, simples muñecos que vuelan, disparan o manejan aparatos de alta tecnología. Una de las secuencias de acción tiene lugar en el Vaticano y es uno de esos alardes de estupidez macarra y analfabeta que caracterizan al peor cine comercial norteamericano. La del puente es bastante previsible pero está bien rodada. La de la fábrica en Berlín es mala como ella sola. La de Shanghai es normalita. Crudup está impresionante, Rhys Meyers perdido y Fishburne en su línea. Monaghan es mona pero no tiene carisma. El reciente ganador del Oscar Phiilip Seymour Hoffman encarna a un villano despiadado y perverso, con presencia, pero demasiado esquemático. Es justamente esquematismo (además de parafernalia) lo que sobra a esta película de acción tecnológica con un Cruise menos expresivo que otra veces, en plan amo y señor, que para eso es el que pone el dinero. Por cierto, que raro corre este chico.
150 millones de dólares se han invertido en M:I:III que nos presenta al dinámico superagente Ethan Hunt muy enamorado de una dulce pediatra. Hunt ha dejado las misiones y lleva una vida más ordenada como entrenador de agentes. Pero un inesperado acontecimiento le obliga a regresar al trabajo de campo.