Fuegos artificiales, y una buena orquesta
Mr. Magorium y su tienda mágica
[2007]
Estados Unidos
(Mr. Magorium's Wonder Emporium)
Zach Helm
Z. Helm
Roman Osin
Sabrina Plisco
Alexandre Desplat, Aaron Zigman
Dustin Hoffman, Natalie Portman, Jason Bateman, Zach Mills
DeAPlaneta
94 minutos
Todos
El guionista de Más
extraño que la ficción se estrena como director en una película visualmente
llamativa pero de un argumento muy pobre. Zach Helm es un joven cineasta
americano, autor del guión de Más extraño
que la ficción, una interesante reflexión sobre la muerte en clave metaliteraria.
Para su primera película como director, Helm ha contado con un guión anterior,
su primer guión, una historia basada en una experiencia personal: para costearse
los estudios de interpretación en la Universidad DePaul de Chicago trabajó en una
juguetería. Mr.
Magorium es el excéntrico dueño de una enorme y maravillosa tienda de juguetes
a la que acuden decenas de niños que acampan entre vistosos legos, pelotas
saltarinas y originalísimos inventos. El único problema de la tienda es que Mr. Magorium tiene 243 años y le ha llegado el momento de irse y dejar la tienda a la
actual encargada, Molly Mahoney, una joven pianista de autoestima bastante baja.
Mr. Magorium para dejar bien rematado el tema contrata a un contable, un hombre
gris alejado del mundo mágico que rodea al anciano. Hay que aplaudir,
en esta opera prima, un diseño de producción espectacular, digno heredero de la
maravillosa puesta en escena del Charlie
y la fábrica de chocolate de Burton.
La recreación de la tienda –donde ocurren más de dos tercios de la película- es
fantástica y el acompañamiento musical de Alexander Desplat no puede ser más
acertado. Sin embargo, este envoltorio de lujo no logra ocultar que estamos
ante una historia muy pequeña, muy poca cosa, que a ratos se nota excesivamente
estirada. Es cierto que Helm incluye algunas reflexiones interesantes -la
actitud serena ante la muerte y la existencia de algo más después de esta, la
relatividad del tiempo o la importancia del espíritu sobre la materia- que ya
hizo en Más extraño que la ficción
pero, quizás consciente de que su público es otro (no hay que olvidar que es
una película familiar navideña), estas reflexiones son sólo apuntes, no hay un
desarrollo de estos temas en el guión y así, la historia se queda corta y el
peso acaba cayendo en los intérpretes: unos magníficos actores que aquí sólo
están correctos (y en el caso de Natalie
Portman, cursi como ella sola, ni eso). Esto no quita que, a ratos, sólo
por zambullirse al ritmo de la música en el festival de colores y formas de la
tienda, compense pagar la entrada. Ana Sánchez de la Nieta