Italia puesta a plan (Marshall)
Nine
[2009]
Estados Unidos
Rob Marshall
Michael Tolkin, Anthony Minghella
Dion Beebe
Claire Simpson, Wyatt Smith
Andrea Guerra
Nicole Kidman, Kate Hudson, Daniel Day-Lewis, Penélope Cruz, Marion Cotillard, Sophia Loren, Judi Dench, Fergie, Ricky Tognazzi, Giuseppe Cederna
Wide Pictures / DeAPlaneta
118 minutos
Adultos
Rob Marshall adapta el musical "Nine", basado, a su vez, en "8 y ½", la película de Federico Fellini estrenada en 1963. El reparto es de lujo. Marion Cotillard simplemente se sale. La historia –o mito- es conocida. La novena película de Federico Fellini se quedó en 8 y media por culpa del bloqueo creativo del emblemático cineasta italiano. Y lo que cuenta esa obra maestra que es 8 y ½ es precisamente la historia –bastante autobiográfica- de un director de cine que se encuentra ante su peor pesadilla: no es capaz de rodar una película que todos –especialmente las mujeres que le rodean- esperan que ruede.
La obra maestra dio lugar a un musical, Nine, y éste a la versión que presenta Rob Marshall. Marshall tenía los mimbres heredados de una buena historia –metacine en estado puro- y aportó un casting de lujo: empezando por Sofía Loren no falta casi nadie.
De un crítico se espera que puntúe. Y no es sencillo calificar a Nine. Habría que darle dos notas, porque en Nine –como en Fellini 8 y ½ pero con más radicalidad y menos unidad- hay dos películas; una que cuenta el drama del director y otra que narra sus fantasías. En Nine hay un musical y un drama, hay un espectáculo de varietés y hay una cinta de cine italiano clásico.
El musical es francés y, siendo generosos, no pasa del aprobado. La referencia de la mayoría de las coreografías es el Folies Bergère –como nos recuerda una estupenda Judi Dench-. Y un Folies Bergère de muy poca clase. Los bailes son básicos; pasos simples, tres o cuatro movimientos provocativos y mucha lencería de lentejuelas.
Las letras, muy variables, unas aportan a la historia, otras parecen escritas en un concurso de chirigotas procaces. Sin embargo, la orquesta es magnífica, hay buenos cantantes –la propia Kidman en un tema muy moulin- y el montaje, aunque a ratos sea un poco videoclipero, funciona. Además la iluminación de la película es sensacional. En resumen, seis y medio.
Luego tenemos la película, una película italiana, un drama romántico con hechuras de cine clásico. Y unos actores que consiguen lo imposible: que no añoremos ni a Mastroianni ni, mucho menos, a Anouk Aimée. Daniel Day Lewis y Marion Cotillard sostienen la historia con dos interpretaciones antológicas. En una película tan excesiva, tan física, tan arrabalera, Lewis y Cotillard actúan con los ojos, con el gesto de una mano, con una elegancia que les hace jugar en otra liga a la que juegan el resto. Si a alguien le queda duda que Cotillard es una de las grandes que la compare con las otras o que observe la transformación de la contención en dolor en el último número, el desgarrado Take it all. Demasiado para una sola actriz.
Claro que el mérito no es solo de los actores. Nine hace una buena reescritura de la película de Fellini. Consciente de que los tiempos son los que son –malos para la lírica y de pensamiento débil- ha aligerado el denso contenido filosófico de su predecesora, ha dejado algunas jugosas reflexiones sobre el mundo del cine y el trabajo del director y ha respetado el carácter italiano de la cinta. Y ser italiano es ser latino, alegre, vividor, machista, espiritual y carnal, elegante y chusco, caótico y católico. Y de todo esto hay en Nine. Desorden, evasiones, fantasías, infidelidad y remordimientos, anhelos de virtud y tentaciones de la lujuria y belleza –porque Roma es bellísima- y alegría, y esperanza y un final que no estaba en Fellini pero que es bueno que esté y que también es muy italiano.
En definitiva, como de un crítico se espera que compare, y como Fellini era un tipo religioso, entre el paganismo de Avatar –frio y sin alma-, el protestantismo de Haneke –riguroso y triste- y el catolicismo de Nine (con sus pros y contras) me quedo, sin dudas, con el último. Qué gran película hubiera hecho Marshall si en vez de rodar dos películas hubiera hecho un verdadero musical italiano. Ana Sánchez de la Nieta ▲ Marion Cotillard. ▼ Las pobres coreografías y el tono arrabalero de alguno de sus números. Valoración: 3'5/5