Mihura según Garci
Ninette
[2005]
España
José Luis Garci
José Luis Garci, Horacio Valcárcel (sobre las obras "Ninette y un señor de Murcia" y "Ninette, modas de París", de Miguel Mihura)
Raúl Pérez Cubero
Miguel González Sinde
Pablo Cervantes
Elsa Pataky, Carlos Hipólito, Enrique Villén, Beatriz Carvajal, Fernando Delgado, Mar Regueras, Miguel Rellán
DeAPlaneta
"Lo mejor de la película es de Mihura", señalaba Garci en la presentación de esta adaptación de Ninette. Y probablemente tenga razón, porque los mejores momentos de la película son aquellos en los que el director madrileño deja hablar a Mihura en su propio lenguaje: el humor y la crítica ligera. Hay escenas -la partida de cartas, algunos diálogos entre Ninette y Andrés y muchas conversaciones del matrimonio de exiliados que, aunque "adoran" Francia comen cocido y tocan la gaita- en los que Garci respeta el texto, y lo que es más importante el sentido de la obra teatral, y añade lo que él borda, ayudado de su eficaz y sobresaliente equipo de siempre: un cuidado diseño de producción, una perfecta iluminación, una atinada banda sonora y una correcta dirección de actores. Son los mejores momentos de la película. El problema es que la mayoría de la adaptación de Ninette no discurre por esos derroteros y el resultado final es un producto fallido. En primer lugar, hay una clara ruptura entre la primera parte de la película -la adaptación de Ninette y un señor de Murcia- y la segunda -adaptación de Ninette, modas de Paris-. Hay una descompensación en la calidad -muy superior la primera- pero también en el ritmo de la narración, en el tono e incluso en la intencionalidad. Si en la primera parte Garci ha dejado hablar, con matices, a Mihura, en la segunda habla él con su personal visión de la posguerra, la religión, el matrimonio o la infidelidad. Otra cosa que añade Garci, y que no está en Mihura, es un insistente erotismo que acaba lastrando la película y que en algunos momentos, sobre todo vista la campaña publicitaria, suena a concesión. Evidentemente hay, en la Ninette original, dosis importantes de sensualidad o cómo decían nuestros bisabuelos -contemporáneos de Mihura- picardía. Pero lo que en Mihura era sugestión y elipsis, en la versión de Garci se hace voyeurismo; quizás un voyeurismo elegante en algunas escenas de la primera parte, pero voyeurismo al fin y al cabo que en la segunda mitad se hace definitivamente tosco con escenas -¡qué maltrato a Mar Regueras!- que recuerdan al peor cine de destape. Por último, la Ninette de Mihura sólo puede entenderse en un contexto de antigüedad, en una sociedad de hace 50 años. Pretender que ese modelo de mujer sirva para el siglo XXI es sólo una manifestación del más rancio y trasnochado machismo: y ese ya no sé si es de Miguel Mihura o de José Luis Garci.
Alguno alegará que Mihura no fue más lejos por culpa de la censura pero, por lo que señala Julián Moreiro en su documentada biografía del autor (Humor y melancolía), Mihura -que no se caracterizó precisamente por su mojigatería-, cuando ya no había censura, rechazó el recurso omnipresente del erotismo en el teatro y en el cine; le parecía un elemento propio de la intimidad y no para subir a un escenario.