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Mediocre respuesta



Han pasado más de 30 años desde que Robert Towne (Los Angeles, 1934) escribiera el magnifico
guión de Chinatown (1974). Ese trabajo le hizo merecedor de un Oscar y fue muy valorado por el
Sindicato de Guionistas de América: tercer mejor guión de la historia, solo superado por
los libretos de Casablanca (1942) y El Padrino (1972).

En la trayectoria de todo cineasta hay créditos buenos -en ... Pregúntale al viento [2006]
EE.UU.  (Aks the dust)

Robert Towne  Robert Towne  Caleb Deschanel  Robert K. Lambert  Ramin Djawadi, Heitor Pereira  Colin Farrell, Salma Hayek, Donald Sutherland, Dame Eileen Atkins, Idina Menzel, Justin Kirk  Filmax 

Han pasado más de 30 años desde que Robert Towne (Los Angeles, 1934) escribiera el magnifico guión de Chinatown (1974). Ese trabajo le hizo merecedor de un Oscar y fue muy valorado por el Sindicato de Guionistas de América: tercer mejor guión de la historia, solo superado por los libretos de Casablanca (1942) y El Padrino (1972).

En la trayectoria de todo cineasta hay créditos buenos -en el caso de Towne, modélicos-, los hay no tan buenos y puede que alguno sea desastroso. Pregúntale al Viento entra en la categoría de estos últimos.

La cinta, adaptación de la novela homónima del escritor norteamericano John Fante, se ambienta en Los Angeles durante la Gran Depresión y cuenta la historia de Arturo Bandini (Colin Farrell), un joven aprendiz de escritor que sueña con triunfar como novelista y su historia amorosa con una camarera mejicana interpretada por Salma Hayek.

Hasta aquí bien. Los problemas empiezan con un casting mal hecho que agranda la escasa convicción de una historia ya de por sí bastante artificiosa. El presunto drama entre el escritor y la camarera, al margen de unos cuantos chillidos histéricos, se centra en varias despedidas-reencuentros que dejan al espectador boquiabierto, tratando de entender que es lo que se la ha escapado para que dos personas pasen de amarse a odiarse en escasos segundos, sin nada que explique tal cambio en el estado de ánimo de los protagonistas y en más de cinco ocasiones a lo largo de la película.

A la historia le falta peso, los diálogos son insustanciales, y los problemas racistas que intenta poner de relieve son poco creíbles, por inexistentes en el film, salvo en una escena. Parece que el director es consciente de todas estas carencias y recurre de forma reiterada al erotismo por aquello de llamar la atención de un espectador abrumado por el aburrimiento y la indiferencia. Ni la impecable fotografía de Deschanel (La Pasión de Cristo) ni el cuidado diseño artístico –que recrea la ciudad de Los Angeles en Sudáfrica- logran sacar la cinta de la mediocridad más absoluta.

Estamos ante una historia amorosa de cartón piedra, con unos personajes demasiado planos, donde únicamente sobresale el secundario Donald Sutherland, que ya había trabajado con Towne en Sin límite (1998). El final es más propio de una telenovela de sobremesa que de una película con un presupuesto de 18 millones de dólares. Producen Tom Cruise y Paula Wagner.

Marta Romero
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