Gondry y el cine taquillero
Rebobine, por favor
[2008]
Estados Unidos
(Be kind rewind)
Michel Gondry
M. Gondry
Ellen Kuras
Jeff Buchanan
Jean-Michel Bernard
Jack Black, Mos Def, Danny Glover, Mia Farrow, Melonie Diaz, Sigourney Weaver
Universal
101 minutos
Jóvenes
El francés Michael Gondry se aparta de sus tradicionales
apuestas estéticas para rodar una divertida comedia sobre los blockbuster de
toda la vida.
La corta
filmografía de Gondry (Versalles, 1963) se ha caracterizado por un exuberante trabajo visual, lógico en
quien antes que cineasta fue director –y muy cotizado- de videoclips musicales.
El éxito de las primeras películas de Gondry
–Human Nature y sobre todo Olvídate de mi- vino de la mano de su
colaboración con el guionista Charlie
Kauffman. En La ciencia del sueño,
su anterior título, ya no contó con Kauffman;
el guión era suyo y la película resultó igualmente atractiva en lo visual y
mucho más pobre en la historia. Viene
esto a cuento porque -lo dicho, a pesar de contar solo con tres películas y un
documental en su haber- siempre hay cierto interés por ver "lo nuevo de Gondry" por comprobar con qué propuesta
estética nos va a sorprender. Pues bien, yo en lo nuevo de Michael Gondry, veo muy poco Gondry.
El realizador francés rueda una divertida,
bienintencionada y en algunos momentos tronchante comedia sobre un videoclub
demodé que sufre un penoso accidente y cuyos empleados deciden rodar de forma
casera algunos "clásicos blockbuster", que van desde Cazafantasmas a Hora
Punta. La historia no puede ser más simple y la propuesta visual se aleja de
toda originalidad (porque la estética, simplemente, brilla por su ausencia,
entre otras cosas, por la presencia de Jack
Black). En definitiva, Rebobine por
favor nunca será una película imprescindible, sin embargo, en la sencillez
de su propuesta, funciona bastante bien. Además, en un momento en que la
comedia se encuentra estancada –y en caída libre-, incapaz de hacer reír, y de
engendros taquilleros en plan saga Scary
movie se agradece una parodia que se mueve en unos aceptables parámetros de
buen gusto y de sincero homenaje por el cine, incluso el malo.