Casquería con estilo
Secuestrados
[2010]
España
Miguel Ángel Vivas
M. Á. Vivas, Javier García
Pedro J. Márquez
José Manuel Jiménez
Sergio Moure
Fernando Cayo, Manuela Vellés, Ana Wagener, Guillermo Barrientos, Martijn Kuiper, Dritan Biba
Vértice
82 minutos
Mayores de 18 años (violencia extrema, sexo)
▲ El estilo formal y los actores. ▼ El exceso final. Miguel Ángel Vivas dirige una película formalmente interesante que se diluye en una narrativa ya contada y ultraviolenta. El género de terror español parece estar en auge tras el éxito de largometrajes como El orfanato de Antonio Bayona o [Rec] de Paco Plaza y Jaume Balagueró. Dentro de esta dinámica de narrativa de género revalorizada se emplaza la segunda película de Miguel Ángel Vivas: Secuestrados. Tras su paso por el Festival de Sitges y con el prestigio que supone haber ganado el premio a la mejor película y al mejor director en el Fantastic Fest de Austin, la película se estrena en salas españolas. En realidad, la propuesta de Vivas no viene a aportar nada nuevo a la narrativa de género, puesto que el secuestro a una familia en el seno de su propio hogar ya se había contado, por ejemplo, en la cinta francesa Ils de David Moreau y Xavier Palud. No sucede lo mismo con el planteamiento formal de la película, en el que Vivas muestra un virtuosismo e innovación dignos de alabanza. A partir de doce planos secuencia y de una esporádica y vigorosa narración en paralelo -gracias al uso de la pantalla partida-, Secuestrados supone un ejercicio de estilo refrescante para una historia de horror ya contada. El problema principal de este film de género no se agudiza tanto por el hecho de que el relato no sea novedoso sino porque su director termina recurriendo a los parámetros ultraviolentos que marca la norma, desdeñando un fuera de campo que funciona de forma pavorosa durante los primeros sesenta minutos del metraje. Vivas ha justificado este uso hiperbólico de la violencia en primer plano aseverando que no quería pervertir la realidad de la violencia, pero el exceso final es a todas luces innecesario y morboso. Con referentes claros como Michael Haneke o Alfred Hitchcock, Secuestrados se muestra mucho más fiel a sí misma que films como [Rec], en los que la sorpresa supeditaba la coherencia argumental, y despunta por las soberbias interpretaciones de sus actores, entre los que destacan indudablemente Fernando Cayo (23-F), Manuela Vellés (Caótica Ana) y Ana Wagener (Biutiful). Interesante desde un punto de vista formal pero extremadamente previsible, supérflua y violenta en su discurso narrativo, Secuestrados revela la capacidad de Miguel Ángel Vivas como un director original pero anquilosado por las exigencias o autoexigencias del género. Laura Montero Plata
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