Acciones de Documento

Silencio, rueda un romántico



  google_ad_client = "pub-1465532521494089"; google_ad_width = 728; google_ad_height =
90; google_ad_format = "728x90_as"; google_ad_type = "text_image"; google_ad_channel =
""; //-- &
amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;... Sleepy Hollow [1999]
EE.UU.

Tim Burton  A. Kevin Walker  Emannuel Lubezki  Chris Lebenzon  Danny Elfman  Johnny Deep, Cristina Ricci, Christopher Lee, Casper Van Diem  TriPictures 

 

 

Hay en las películas dirigidas por Tim Burton una línea claramente romántica, del más puro Romanticismo del XIX. Y está presente en las historias, en los personajes, en la escenografía y, claramente, en el conjunto de imágenes que forman muchas de sus películas. Recordemos Ghotam City, esa gótico-fantasmagórica ciudad y su hombre enmascarado, con esa dicotomía tan romántica de buenos y malos. Pensemos en Ed Wood, homenaje a un mediocre director enamorado del cine; o en el cuento de Pesadilla antes de Navidad con ese noble personaje que quiere llevar regalos a los niños pero los asusta; o en el alma desgarrada de Eduardo Manostijeras, que vaga por su castillo, con un amor puro e imposible por Kim Boggs (Winona Ryder), su amada. Imaginemos al fantasma de Bitelchus, en ese filme de ultratumba, lleno de absurdos. Y descartemos Mars attacks!, añejo recuerdo de las películas B de marcianos.

Sleepy Hollow es quizás el culmen del Romanticismo en la obra de Burton. La leyenda del jinete sin cabeza se nos presenta con una recreación perfecta de la atmósfera que seguramente imaginó Washington Irving: oscura, misteriosa, terrible, ideal para que el director pueda mostrarnos su dominio en la creación de ambientes visualmente excepcionales.

Nos engatusa con su escenografía, nos engancha con la medida ironía que, como en tantas de sus obras, deja caer de su salero.

Hay momentos verdaderamente fascinantes. Ricci se muestra como hada encantadora y Deep es ese detective, Ichabod Crane, valiente y miedoso a la vez -¡qué ironía!-. Pero Burton se recrea en demasía en un terror gore y permite que el guión complique la historia, el cuento queda enrevesado y pierde fantasía. A medida que pasan los minutos el filme adolece de ese dramatismo que permite a los espectadores ser más partícipes de la leyenda y llegar verdaderamente a evadirse al pueblo de Sleepy Hollow.

La pintura, la música, la literatura románticas, Delacroix, Beethoven, Wagner y su Walkiria, Byron, Scott y Bécquer. Cuentos y leyendas, cementerios, brumas, castillos, almas en pena y fantasmas; eran los románticos del XIX, el Romanticismo. Y ya en la era de la comunicación y del cine, un hombre filma películas y parece beber de ellos: Tim Burton. Desde su cortometraje Frankenweenie (el perro recompuesto, émulo del personaje de la novela de Mary Shelley) a esta leyenda de Sleepy Hollow, todo deja un remanso onírico, de pura evasión romántica, de Romanticismo. ¡Silencio, rueda un romántico!

Juan Pedro Delgado


.
Nuestro boletín
Su dirección de correo

Visitar los archivos
Novedades FilaSiete

EN SERIE: "The Big Bang Theory", de Chuck Lorre, Bill Prady

Desde "Friends" no veía­mos una comedia televisiva con tanto ingenio en sus chistes, con un timing y unas si­tuaciones tan conseguidas, pletóricas de gags visuales

Oscar 2012: en sus puestos...

Los Oscar sellarán el próximo 26 de febrero un año de muy buen cine. La lectura ayer de los candidatos al premio de los académicos de Hollywood coloca a los aspirantes en la recta final sin grandes novedades, pero con alguna sorpresa con respecto a los Globos de Oro

"No habrá paz para los malvados" triunfa en los premios Forqué

Elena Anaya y José Coronado recibieron los galardones a la mejor interpretación femenina y masculina

La casa abierta

Espartaco (Parte IV: Determinación del casting)

Glenn Close

Ignacio Ferreras, director y guionista de "Arrugas"