Yo tenía una casa
Tara road
[2007]
Irlanda
G. MacKinnon
C. Cidre, S. Connaughton
John de Borman
Pia Di Ciaula
John Keane
A. MacDowell, O. Williams, Iain Glen, S. Rea
Baditri
101 minutos
Jóvenes-adultos
Hace tiempo que pienso, viendo los personajes femeninos de algunas películas recientes, que la mayoría de los cineastas viven en un planeta distinto, un planeta extraño donde habitan mujeres muy raras. Esta es la razón por la que miro con especial aprensión las llamadas "películas de mujeres”, y Tara road se supone que es una de ellas. Una película que cuenta el drama -o mejor melodrama- existencial de dos mujeres, una irlandesa y otra americana, de mediana edad, que para salir de la crisis deciden intercambiarse las casas, una solución que por lo que se ve en la gran pantalla se ha puesto de moda. Tara road, para seguir con la vía femenina, está basada en una novela de Maeve Binchy, una superleída escritora irlandesa de novelas románticas que ya vio uno de sus libros adaptados al cine (Círculo de amigos). Con una novelita de piscina no se puede hacer una obra maestra del cine. Dicho esto, Tara road se deja ver bien e incluso se deja ver mucho mejor que otros títulos similares. Parte del éxito se debe a que ninguno de los que cocinan la película es un recién llegado; el británico Gillies Mackinnon tiene en su haber casi una decena de títulos tan irregulares como variados (desde comedia a drama bélico), y en cuanto a la adaptación del libreto, la han hecho a cuatro manos Cynthia Cidre y Shane Connaughton (Mi pie izquierdo) bajo la atenta mirada de la propia Maeve Binchy, que se involucró tanto en el proyecto que pidió salir con su marido en una brevísima escena. A juzgar por las declaraciones de la escritora -“creo que la solución a las crisis, en definitiva, está en nuestras manos: tenemos que hacernos mejores personas”-, es probablemente el propio texto original el que impide que Tara road, a pesar de algunos rasgos de culebrón televisivo, se despeñe por terrenos architrillados y acabe resultando incluso original. Para acabar de cocinar el producto está un elenco de actores estupendo, un buen diseño de producción y una cuidada fotografía. Y al final, a pesar de su escaso argumento y sus pocas pretensiones, esta supuesta historia de mujeres cuenta con la baza de que al menos, por algunos momentos, sí parece estar rodada en el planeta Tierra. Ana Sánchez de la Nieta