Dolorosamente humana
Un cruce en el destino
[2007]
Estados Unidos
(Reservetion Road)
Terry George
ohn Burnham Schwartz, T. George
John Lidley
Naomi Geraghty
Mark Isham
Joaquin Phoenix, Mark Ruffalo, Jennifer Connelly, Mira Sorvino, Elle Fanning, Eddie Alderson, Sean Curley
Universal
102 minutos
Adultos
Dolor. Mucho dolor es lo que transmite esta
película que sólo se puede aconsejar a aquellos que están dispuestos a pagar
por sufrir en la butaca.
Dwight es
un padre divorciado (Mark Ruffalo) que lleva a su hijo a casa de su ex mujer
(Mira Sorvino). Llega tarde y va con prisa. En un despiste atropella
mortalmente a Josh (Sean Curtley), hijo de Ethan (Joaquin Phoenix) y Grace
(Jennifer Connelly). Presa del pánico, Dwight huye sin que su hijo perciba qué
es lo que ha pasado. Pero su conciencia y la desesperada investigación personal
de Ethan no le permiten pasar página. Terry
George (Irlanda, 1952) es especialista en argumentos duros e incómodos como
demostró en Hotel Rwanda (2004) y En el nombre del hijo (1997), películas
que hasta ahora había producido, escrito y dirigido. En Reservation Road escoge una trama más intimista, no centrada en
conflictos políticos, basada en la novela de John Burnham Schwartz. Con
un gran reparto que está a la altura de los conflictos dramáticos planteados,
Terry George se mantiene fiel a su enfoque habitual: objetividad y cierta
distancia, racionando con cuidado las dosis de emoción pero involucrar al
espectador. Este tono permite libertad para moverse dentro de un mundo de
personajes de carne y hueso, verdaderos y complejos, que huyen de la lágrima
fácil y de la autocompasión. En este sentido la película se aleja de películas "sufrientes" como las de González-Iñárritu en las que, a mi juicio, se estira
en exceso el conflicto dramático haciendo más presente al director y al
guionista que a los propios personajes. La
música de Mark Isham recupera su toque más personal desde Crash después de dos trabajos bastante insípidos en Diarios de la calle y Bobby, con una melodía que acompaña y
ayuda a reflexionar sin saturar ni buscar a toda costa la emoción instantánea
de un espectador ya sobradamente conmocionado.
Con estos elementos la película habla de muchas
cosas como la culpabilidad, la reducida capacidad de sufrir en soledad y la
necesidad de los demás en los momentos difíciles, la paternidad como motivo
superior, la posibilidad de ser perdonado…
Y habla sugiriendo, conteniendo y dejando que el espectador haga el
diagnóstico de ese irremediable virus llamado dolor humano.