El zoo como terapia
Un lugar para soñar
[2011]
EE.UU.
(We bought a zoo)
Cameron Crowe
Aline Brosh McKenna, C. Crowe, Benjamin Mee
Rodrigo Prieto
Mark Livolsi
Jon Thor Birgisson
Matt Damon, Scarlett Johhanson, Thomas Haden Church, Colin Ford, Maggie Elizabeth Jones, Elle Fanning, Angus Macfadyen
Fox
124 minutos
Todos
Película familiar y blanca basada en una historia real bastante increíble contada con el almíbar clásico de Cameron Crowe.
Benjamin Mee es un padre con dos hijos que acaba de perder a su joven mujer tras una fulminante enfermedad. Para sortear la crisis de la pérdida, decide cambiar de casa y trabajo. Así trasladará a toda su familia a una enorme finca que incluye un zoo a punto de la quiebra que él intentará revitalizar. Cameron Crowe (California, 1957) llevaba seis años sin hacer cine, el mayor período en blanco en su filmografía. Entre sus ocho películas destacan sobre todo Jerry Maguire y Casi famosos (con diferencia, la mejor, ganadora del Oscar al guión). Sin ser obras maestras eran películas con buenos momentos de cine, y algunos diálogos ingeniosos. Sin embargo el resto de su carrera es menos sugerente con películas como Solteros, Vanilla sky y Elizabethtown. Un lugar para soñar tiene los defectos clásicos del director: exceso de música, multiplicación de intentos de clímax que deberían emocionar y no lo hacen, personajes secundarios indefinidos, planificación visual carente de personalidad. La ventaja es que en Elizabethtown estaba Orlando Bloom y aquí está Matt Damon, que lo aguanta todo sobre sus hipermusculadas espaldas. Otro actor saldría diabético del rodaje de tanta escena cursi con ese constante forzamiento del sentimentalismo fácil, pero Damon es uno de los grandes y hace que muchas escenas no se derrumben. Crowe se alarga menos que otras veces en el tempo de las escenas y mantiene un cierto ritmo. Si a eso se le añade la colorida y luminosa fotografía de un grande como Rodrigo Prieto (Babel, La sombra del poder, Wall Street 2), un par de canciones de Cat Stevens (ya utilizado por Crowe en Casi famosos) y una niña simpática que sabe mirar y decir frases de persona mayor sin resultar ridícula (Maggie Elizabeth Jones), la película es un entretenimiento amable, muy de Navidad, ideal para públicos que permitan los excesos de azúcar. Claudio Sánchez ▲ Matt Damon, las canciones de Cat Stevens.
▼ Sobredosis de clímax, el descuido de los personajes secundarios.