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Un Wes Anderson asequible



 

Fiel a su estilo, Anderson no abandona sus excentricidades y su propuesta se vuelve a antojar
artificial en ocasiones, pero más asequible.

Francis , Peter y Jack son tres hermanos de personalidades encontradas que no se hablan desde
hace un año, justo desde que se celebró el entierro de su padre. A iniciativa de Francis , el
mayor, deciden hacer un viaje en tren por India para superar ... Viaje a Darjeeling [2007]
Estados Unidos  (The Darjeeling limited)

Wes Anderson  W. Anderson, Jason Schwartzman  Robert Yeoman  Andrew Weisblum  Randall Poster  Owen Wilson, Adrien Brody, Jason Schwartzman, Anjelica Huston, Amara Karan  Fox  91 minutos  Adultos 

 

Fiel a su estilo, Anderson no abandona sus excentricidades y su propuesta se vuelve a antojar artificial en ocasiones, pero más asequible.

Francis, Peter y Jack son tres hermanos de personalidades encontradas que no se hablan desde hace un año, justo desde que se celebró el entierro de su padre. A iniciativa de Francis, el mayor, deciden hacer un viaje en tren por India para superar viejas rencillas y recuperar los lazos que les unían. Todo esto y mucho más es Viaje a Darjeeling, quizá el trabajo más logrado hasta la fecha, aunque ni mucho menos redondo,  del iconoclasta Wes Anderson (Life aquatic, Los Tenenbaums).

Anderson no abandona sus excentricidades, se mantiene fiel a su peculiar estilo y su propuesta se vuelve a antojar artificial en muchos momentos: estructura la narración de manera episódica, abusa de la cámara lenta y otorga un protagonismo excesivo a la música extradiegética (el grupo los Kinks parece ser su nuevo leitmotiv). La diferencia respecto a sus anteriores obras es que, por una vez, se puede empatizar con los personajes, la historia atrapa a ratos y, sin estar exenta de baches, la película no se hace nunca aburrida. Lo que parece un tren a punto de descarrilar, compuesto de escenas aparentemente inconexas y difícilmente clasificables entre cómicas, dramáticas o directamente absurdas, son dotadas de sentido tras arribar a una conclusión bastante satisfactoria desde el punto de vista emocional.

Entre las virtudes del filme también está la perfecta elección de actores. A los casi siempre estupendos Wilson y Schwartzman, habituales del realizador texano, se une Adrien Brody, que parece pedir a gritos que le surjan más oportunidades de explotar esa gran vis cómica que tiene tan escondida. Y si hay que criticar a Anderson por sus prolongados vicios, también es justo recordar sus virtudes estilísticas: sigue demostrando una increíble habilidad para rodar planos largos, incluso en espacios cerrados. En ese aspecto técnico está a la cabeza respecto al cine que se hace hoy en día.

Juan Claudio Matossian