Once
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"La fórmula es muy simple: dos personas, unos instrumentos, 88 minutos y ninguna mala nota". Así describe Once la crítica aparecida en The New York Times. La película es una pequeña historia rodada con 180.000 euros (ha recaudado 9 millones de dólares en la taquilla estadounidense y 350.000 euros en Irlanda), que cuenta en formato de álbum musical la historia de amor entre un músico callejero irlandés que ayuda a su padre reparando aspiradoras, y una joven pianista checa que se gana la vida con la venta ambulante. Una historia que, como confiesa su director y guinista, quería desarrollar en diez minutos, porque el resto lo iban a contar las canciones. Esta pequeña cinta, rodada cámara en mano con un estilo voluntariamente desaliñado y un tono alejado de toda afectación (¡y ya es difícil encontrar un musical sin pretensiones!), es una obra maestra, pequeña pero maestra. Y lo es por muchos motivos, porque la música es sensacional y está perfectamente engarzada en la historia, mejor, es la historia; porque las interpretaciones, de una pasmosa naturalidad, son brillantes (los dos protagonistas son músicos y no tienen que hacer grandes esfuerzos para interpretar lo que significa para ellos el arte), y sobre todo porque tiene un guión de una frescura cautivadora y una construcción de personajes que revela una visión del ser humano de un optimismo contagioso. Son algunas de las razones por las que a medida que la cinta avanza el espectador se enamora de la historia, de la música y de los personajes. Es lo que le pasó al público del último festival de Sundance, que premió la película. Once ganó el Oscar a la mejor canción, “Falling slowly”. La edición especial en DVD ofrece extras que desvelan las claves del éxito de este musical llamativamente espontáneo. En un sencillo making off de formato casero, como el resto de la película, John Carney confiesa su propósito de cuidar especialmente la música de la cinta: “Por eso -señala- no busqué un buen actor que cantara medianamente bien, sino un músico que actuara decentemente”. En el resto de extras (entrevistas a los actores, un videoclip, la presentación de la película en Madrid y una actuación musical en una radio española), Glen Hansard y Marieta Irglova confirman lo que se ve en la pantalla, que disfrutan de su amistad y de la música: “En cierto modo -afirma Hansard en una de las entrevistas- esta es una historia sobre nuestra amistad, que cuanto menos actuáramos mejor”. La edición también incluye Banal, un divertido cortometraje de David Planell, guionista de Héctor y Siete mesas de billar francés. |