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100 clásicos. Una antología cinematográfica (Palabra, 2009) es el último libro de Alberto Fijo. Director de la revista y el portal de cine Fila Siete, Fijo es profesor de Crítica de Cine y TV en la Universidad San Pablo CEU y en el Centro Universitario Villanueva de la Complutense. Ha publicado hace pocos meses un anuario con los 100 estrenos más destacados de 2008, ahora se pasa al cine clásico... Dice un buen amigo que estamos, quizás más que nunca, necesitados de señaleros. Son esos tipos que saben de un tema, gente libre, sensata y con buen gusto que nos dan pistas sobre lo valioso, lo que verdaderamente vale la pena. El imperio de la banalidad y la tontuna tiene bien agarrado al mundo del cine. Así que, modestamente, después de hacer de vigía con el cine estrenado en 2008, me he animado a señalar 100 películas estupendas, que me parecen clásicas. Cuando las ves, se entiende mejor que es un error tirar o dejar de usar el puente que une modernidad y tradición. Empleamos el adjetivo clásico muy a la ligera... Cierto. No soy de esos que van estampando el adjetivo clásico como una pegatina publicitaria a cualquier película. En el libro uso el adjetivo clásico en la tercera acepción del diccionario de la RAE como lo que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia. Con ese criterio he seleccionado 100 películas, en las que están representados los principales géneros. De Murnau y Keaton a Coppola y Stanton, pasando por Ford, Hitchcock, Hawks, Bergman, De Sica, Clair y Dreyer; pero también por Tourneur, Sturges, Mamoulian, Mann, Minelli, Preminger, Ozu, Rohmer, Wenders, Rossellini, Berlanga, Demy, Visconti y otros muchos maestros. La gente, así, en general, ¿tiene buen gusto cinematográfico? Hay muchos espectadores con un gusto enviadiable. Pero, con demasiada frecuencia, impera en eso que usted llama el gusto cinematográfico una de las señas de identidad de nuestra modernidad, una característica que podríamos llamar la obsesión mimética. Parece que hay que ver las películas que “todo el mundo ve” o "de las que se habla". Y hay que hacerlo no por lo que valen, sino por lo que cuestan o por lo que recaudan o por las polémicas que generan en algunos artículos amarillistas, ideologizados, simplones y apresurados de periódicos, revistas y portales que han perdido el más elemental criterio en lo que a control de calidad se refiere. Cualquiera puede escribir estupideces y falsedades sin el más mínimo reparo. El resultado es un desprestigio tremendo del periodismo especializado. No tiene usted pelos en la lengua... Yo veo una media de 5 o 6 películas de estreno a la semana. Mi trabajo –mucho menos divertido de lo que parece- es estar pendiente del hoy y el mañana del cine. Me parece que el espectador nunca ha sido tan dueño de sus elecciones como ahora, porque su libertad es enorme. Antes no, pero ahora el cine clásico está al alcance de cualquiera. Y en ese sentido, me da pena que se gaste tiempo y dinero en ver películas lastimosas de hoy pudiendo invertirlos en películas maravillosas de ayer. Díganos alguna película que haya incluído con especial placer. Las dos de Tourneur (Retorno al pasado y La mujer pantera) porque es el director que convierte en paradigma aquello de que “menos es más”. Las de Sturges (Las tres noches de Eva y Los Viajes de Sullivan) porque tienen una vivacidad y un talento cómico efervescentes. Mi vecino Totoro del maestro Miyazaki y Wall-E de Stanton porque convierten el cine de animación en un arte sublime que saca a flote el niño dispuesto al asombro y el gozo que todos llevamos dentro. Una librería, alguien tiene el libro en la mano y se plantea comprarlo... puede darle un empujoncito... Anímese, los tesoros siempre se encuentran con un plano. Y el viaje hace que uno se sienta aventurero. |