|
|
|
La película del director italiano se distribuye en España
con 60 copias, nada mal para una película italiana, señal del reconocimiento a
Moretti en nuestro país. En Italia la han visto 5 millones de espectadores. En
Estados Unidos ya han comprado los derechos para hacer un remake. Grimaldi nos cuenta que el proceso de la película fue
atípico. Procacci compró los derechos de la novela. Moretti se fue a buscarlo y
se ofreció como actor. Procacci le propuso dirigir además y éste dijo que no,
que el papel era demasiado para combinarlo con la dirección. Y juntos eligieron
al director. Cuando le comentamos que la película es "muy de
Moretti", en lo temático y en lo formal, Grimaldi no está de acuerdo, dice
que Moretti suele mantener la cámara fija y dejar que sean los actores los que
hagan pequeños sketches ante la cámara, mientras que él tiene una linea
dramática diferente y mueve más la cámara. Sobre la relación con el escritor y la novela original
señaló que habían tenido libertad absoluta. El escritor se reunió con ellos una
vez, para asegurarse de que habían entendido el fondo de la historia, y luego,
comprobado que así era, les dejó tranquilos. Fue además un par de veces al
rodaje. El fondo de la historia es la espera del dolor. Ante la pérdida de un
ser querido se espera un dolor que a veces tarda en llegar. La espera misma es el comienzo de la
curación. Añadió que la película es más ligera que la novela, obsesivamente
centrada en el dolor. Comentó que el gran problema de la adaptación era que casi
todo transcurría en una sola localización, el parque. Y que para no abrumar
habían optado por cambiar mucho los ángulos y los puntos de vista, y mover la
cámara. Sobre la escena de sexo comentó que en el libro tiene una
gran importancia, es más larga, descriptiva y brutal. Representa el final del
proceso de curación para los dos, Pietro y Eleonora. Pero ellos no tenían
relación anterior, coinciden en un momento vital, se encuentran y es un brutal
desahogo y liberación de emociones que tenían dentro. Es la primera vez que
Moretti hace una escena de ese tipo, se droga –opio- y jura en pantalla. Sobre
la polémica en la prensa italiana, dijo que la Iglesia dice lo que tiene
que decir; lo que lamenta es la campaña que desató la prensa italiana. Cree que
muchas de las críticas vienen de gente que no ha visto la película. Sobre los cambios de ritmo, aclara que el libro está escrito
en primera persona, es la mente de Pietro, algo alterada. Ellos decidieron
evitar la voz en off, pero el ritmo
del filme sigue esa mente, según aquello en lo que se fija; esos cambios son
queridos. Finalmente, Grimaldi nos comentó que a Moretti le dirigió "a los
mínimos". Evitando que exagerase ya que es muy expresivo. Y Polanski fue
elegido porque querían a un director para ese papel, y un director que pudiera "imponer" a Pietro-Moretti, y en Italia ningún director puede causarle esa
impresión. Polanski, evidentemente sí. |