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. - ¿Cómo nació la idea de este proyecto, el deseo de hablar de su relación con la historia? Creo que Nuevo mundo nació a partir de mi propia experiencia como emigrante a Estados Unidos. Hace 16 años me fui a vivir a Nueva York. Dejé mi país para hacer otras cosas. Cambié. Mi identidad se vio un poco trastornada. Ya no estaba en Italia, no tenía raíces allí, por eso debí reinventarme, cambiar algo de forma radical en mi vida, marcharme hacia un sueño, una esperanza. Decidí contar esta esperanza, este sueño. - Habla de sueño y de identidad... Creo que la identidad es la fuerza de la persona. En la película los protagonistas comprenden que son italianos en el momento en que dejan su país. Damos por sentado que somos italianos cuando vivimos en nuestro país, pero creo que sólo empezamos a sentirnos italianos cuando nos alejamos de nuestra patria. No fui consciente de mi cultura hasta que conviví con otra cultura. La diferencia hace la identidad, nunca el conformismo, lo que me parece un fenómeno mágico. Quería mostrarlo en la película: un personaje sube a bordo de un barco y se presenta a los demás pasajeros, también italianos, pensando que son extranjeros, y pregunta: “¿Cómo vamos a dormir con todos estos extranjeros?”. Otro le contesta: “¿Qué extranjeros? Todos somos italianos”. Entonces descubre que todos son italianos. Los campesinos de aquella época vivían en una realidad muy aislada. En una escena de la película, se presentan: “Soy Vincenzo, de Galigni”, y el otro dice: “Soy Salvatore, de Petralia”. Petralia y Galigni distan diez kilómetros, pero parece que les separa una distancia enorme. De pronto se dan cuenta de que sus pueblos han quedado atrás, y que sólo les queda ser italianos. - El personaje de Lucy, interpretado por Charlotte Gainsbourg, es muy misterioso. No se sabe de dónde viene ni por qué está en Sicilia. ¿Actúa como un espejo? En vez de Lucy, el protagonista la llama “Luce”, es decir, luz. Simbólicamente representa a la mujer del Nuevo Mundo, la esperanza, la luz. Escogí a Charlotte porque me gusta mucho su forma minimalista de abordar los personajes y porque es muy reservada; me hacía falta una actriz distante para acercarme más y para que me rechazara. En mi opinión, la mujer en el cine siempre debe ser misteriosa, no debe revelar sus secretos, debe tener un aspecto giacometiano, como las estatuas de Giacometti, altas, blancas. Cuando se la ve al lado de los otros personajes de andares pesados, vestidos con ropas oscuras, parece una sonámbula etérea, aérea. Fue una gran inspiración. Necesitaba su extrañeza. - ¿Qué significa el río de leche? En Tarkovsky, en Fellini, encontramos el símbolo del personaje que nutre, pero para usted, ¿qué sentido tiene? No pensé en una representación de la madre, pero puede que lo sea. Mi primera interpretación sería la visión bíblica de la tierra prometida. Pero también es el vacío, la nada, un universo que se debe reinventar desde cero. La leche es una situación psicológica, es muy abierta, muy blanca, como la pureza de un sueño. Mis personajes son soñadores puros, no están contaminados. Sueñan con alimentos, no con dinero, a pesar de que Salvatore, al principio de la película, tiene la visión de un árbol del que caen monedas de oro porque ha visto una postal donde unos campesinos recogen monedas como si fueran frutos. - En la película hay planos de masas impresionantes cuando las familias se van de Sicilia, cuando el barco se aleja del puerto. ¿Cómo rodó estos planos? ¿Tenía ganas de representar esta emigración masiva? Los planos del barco, de los que todos me hablan ahora, me vinieron a la cabeza enseguida para describir el desgarro de un pueblo, de una tierra. Los que se quedan y los que se van. Quería presentar el movimiento progresivo que lleva al abandono total, con el agua como filtro. No sé de dónde me viene esta imagen, pero sí nació de mis ganas de rodar a una muchedumbre. En una de las escenas de Respiro se ven muchas piernas. Me gusta rodar a la gente junta, para mí representa el concepto del ser humano de antes, del que me siento cerca, cuando no se podía sobrevivir sin la ayuda de los demás. Las personas estaban más cerca las unas de las otras entonces. Hoy en día, el ser humano está cada vez más aislado, cree poder hacerlo todo solo y se siente mal. Cuando ruedo a la gente quiero rodarla junta, en movimiento. Creo profundamente que si tú no estás aquí, no existo. ¿Quién dice que estoy aquí si tú no me estás mirando? Siempre tengo ganas de cuidar de otros, incluso cuando trabajo. Necesito ver sonreír a los demás para sentirme feliz. |