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Un
papel distinto de los que venía haciendo… Sí.
Me encantó cuando leí el personaje. Era muy físico, me apetecía trabajar un
papel desde ese lado, no tener que usar la cabeza. Para este personaje había
que ser muy corporal, no sólo por el baile, que ahí había mucho de físico, de
movimiento, sino porque los cubanos tienen el movimiento en el cuerpo y la
sensualidad a flor de piel. Tienen una manera de moverse y de expresarse
distinta. Ahí está el mayor reto que yo veía a mi personaje. Y me apetecía
mucho probar el acento cubano. Además ha estado el trabajo de baile. También
tenía el reto de rodarla en inglés. ¿Ha sido difícil? No,
porque es mi quinta película en inglés. Por lo tanto a mí lo que me pasa es que
al hablar en otro idioma, no piensas en la lengua. En el caso del inglés, me
sale un acento muy libre para hacer lo que me dé la gana hablando. Al hablar en
tu idioma dices "¡Uy, qué falsa me ha salido esta frase"”, y en el inglés no
ocurre, porque no controlo tanto el idioma como para diferenciar eso. ¿Y
con el acento cubano? Para
eso tuve un "coach" en Madrid, que me estuvo ayudando muchísimo con las frases.
Y después nos liamos a hablar constantemente, porque lo importante era hablar.
Y me ayudó a entender qué es lo que ocurre en tu boca cuando pronuncias esto,
qué sonidos se pierden… Y luego ya lo importante es lanzarte y tener oído. Es
una película muy peculiar, difícil de entender, muy onírica. ¿Qué reacción
espera en el público? No
lo sé. Tiene todos esos elementos que has dicho. Yo espero que guste. Es una
película más difícil de lo normal, porque tratar el tema de Guantánamo es
complicado. Era necesario crear un mundo paralelo en el que las torturas y la
opresión que ellos sienten tuvieran una vía de escape. La película tiene una
carga de denuncia y no creo que nadie esté a favor de este penal tan terrible y
tan negro. El
guión cambió varias veces. ¿En este proceso estuvisteis involucrados los
actores? No, para
nada. Yo cuando empecé a ir a los ensayos vi que Vicente (Peñarrocha) siempre
tenía muy claro lo que quería. Incluso a veces sin que yo llegara a comprender
las indicaciones. Luego, cuando ya vas a ver la película te das cuenta de lo
que quería. Cuando interpretas estás pendiente de los sentimientos para no
perder nunca el hilo del personaje más que de cómo se está rodando. |