Sr. Ruzowitzky, todas sus películas anteriores tienen una cosa en común: son muy diferentes. Los falsificadores es también completamente diferente de sus predecesoras.
A primera vista puede parecerlo, pero en realidad sigo centrándome en mi tema favorito: el idealismo. De Tempo a Los herederos (The Inheritors) y Anatomía, todas
mis películas siempre han contado con jóvenes héroes que entran en un
nuevo mundo lleno de idealismo, pero se ven forzados por la maldad en
éste a reconsiderar su concepto de vida. Los falsificadores
adopta un punto de vista diferente. Nunca antes había podido abordar la
tensión entre idealismo y pragmatismo dentro de un marco de existencia
tan dramático.
¿Cómo surgió la idea de Los falsificadores? ¿Cuál es el origen de este largometraje?
En
este caso, realmente, se podría decir que el tema me estaba buscando a
mí: dos productoras sin conexión alguna entre sí me lo ofrecieron en el
espacio de dos semanas. ¡Era claramente una señal del destino!
¿Cómo fue, o es, su contacto con Adolf Burger?
Para
mí, el momento más emotivo fue sin lugar a dudas cuando Burger y
Plappler, los últimos supervivientes, estaban en el rodaje y pensé:
Dios mío, lo que estamos haciendo no es sólo una película, es la
historia, algo que realmente sucedió, y estos dos hombres tuvieron que
sufrir esta terrible experiencia.
En el desplazamiento hasta el
set de rodaje, los dos nonagenarios habían estado discutiendo sobre si
el Kommandant de las S.S. en el taller de falsificación fue un asesino
o un salvador. Yo pensaba para mí mismo: ¡eso es exactamente el quid de
esta película!
¿Cómo describiría la situación en la que se encontraban los falsificadores?
En
mi opinión, está relacionada de forma esencial con las cuestiones
universales más actuales. Y por eso es por lo que yo estaba fascinado
con el tema: ¿es posible jugar al ping pong en un campo de
concentración mientras a pocos metros de distancia hay personas que
están siendo torturadas hasta la muerte? Es algo que no se diferencia
demasiado de otra cuestión: ¿es posible disfrutar de unas vacaciones
con todo incluido en un lugar donde hay personas muriendo de hambre muy
cerca de allí? ¿Es posible disfrutar de nuestras vidas acomodadas a la
vista de todo el sufrimiento existente en el mundo?
Los falsificadores
no busca la culpabilidad en la conciencia de los espectadores. Narra su
historia de una manera muy emocionante, casi al estilo de una película
de aventuras. ¿Tuvo alguna reserva a la hora de retratar un tema como
éste de esa manera?
Para el público actual un enojado "¡Así
es como fue!" ya no es suficiente. Debemos hablar sobre el Holocausto y
tenemos la obligación moral de hacerlo de forma que llegue al mayor
número posible de espectadores. Así que sí, un largometraje sobre el
Holocausto debería ser emocionante y entretenido, en el mejor sentido
de la palabra. Y Los falsificadores también es una película entretenida.
No
obstante, también me gustaría decir que nunca me habría atrevido a
plasmar el horror diario de un campo de concentración "normal".
¿Por qué su largometraje termina de una forma tan conciliadora? ¿Se trata de una concesión a los gustos del público?
Está
claro que Burger y Sorowitsch, junto a todos los supervivientes de los
campos de concentración, tendrán que vivir con esta dolorosa
experiencia el resto de sus vidas, haciéndose la pregunta de por qué
ellos sobrevivieron y tantos otros tuvieron que morir, y si no
pudieron, o no debieron, haber hecho más. Como director, no tengo
derecho a reprochar al héroe de mi película, Sorowitsch, que
sobreviviera a la vida en un campo de concentración durante seis años,
eso sería cuando menos inmoral. Por eso el largometraje debe
arreglárselas con un final feliz.
¿Está especialmente interesado en la época nazi?
Si
vives en un país como Austria, donde los partidos populares de derechas
FPÖ y BZÖ, con su intolerable proximidad a la ideología nazi,
continuamente obtienen cerca del 20% de los votos e incluso se les
permite participar en el gobierno del país, algo igualmente
intolerable, sencillamente sentirás de vez en cuando la urgente
necesidad de afrontar ese tema.