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La película, que se estrena el viernes 5 de septiembre, es muy esperada por ser la primera biografía fílmica del guerrillero argentino Entrevista con Steven Soderbergh, director de "Ché, el argentino"
2008/09/08

La película, que se estrena el viernes 5 de septiembre, es muy esperada por ser la primera biografía fílmica del guerrillero argentino

 

 

- ¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer esta película?
Bueno, de hecho no fue idea mía, fue de Benicio del Toro junto con el productor. Trabajamos juntos en Traffic y empezaron a hablar acerca del proyecto. Me preguntaron si estaba interesado y... dije que estaba interesado aunque realmente no lo estaba, no sabía de qué iba a ir, no sabía mucho acerca del Ché. También me di cuenta de que sería muy difícil. Finalmente, tres años después, hemos terminado.

- ¿En qué aspectos se diferencia esta película de las anteriores?
Comparar yo mismo mis películas es algo de lo que no soy capaz. Eso es para la gente que ve cine para discutir. Para mí, las razones para hacer una película no son intelectuales. Simplemente respondo a una idea emocionalmente o no lo hago. Y no analizo los motivos. Cuando pienso en una idea o alguien me enseña un nuevo guión, hay una reacción inmediata. Entiendo el compromiso que supone decir sí. Estás hablando de años de tu vida y estás gastando el dinero de alguien, así que es algo que realmente me tomo en serio. Hay pocos proyectos en los que me haya involucrado que no se hayan convertido en películas, muy pocos. Hay gente que se compromete con muchas ideas y lleva a cabo una de cada diez. Mi proporción es mucho más alta, si me involucro en un proyecto, quiero hacer una película, no me lo tomo como un ejercicio.

- ¿Cómo has logrado una forma tan realista de contar esta historia?
Bueno, creo que parte de crear esa impresión de realismo está por un lado en cómo trabajas con los actores y cómo preparas las actuaciones. En este caso, hacer la película en castellano fue para mí absolutamente necesario para hacer que pareciese real. Para aportarle credibilidad. También para evitar esos trucos estilísticos que te hacen consciente de estar viendo una película. Y eso significa en el caso de Argentina que no hay muchos planos cercanos en la película, la mayoría de las tomas son como... hay siempre más de una persona en cada fotograma y normalmente en el cine esto se enfatiza con un primer plano. De veras he querido evitar eso, quiero que vosotros decidáis dónde mirar en cada fotograma, porque en nuestras vidas normalmente no miramos a la gente cuando hace esto. Lo vemos de forma más general. Eso forma parte del intento de hacer sentir al espectador lo que realmente está pasando frente a él.

- ¿Usas iluminación natural para aumentar el realismo?
Hemos añadido luz en muy pocos fragmentos de las películas, la mayoría están rodadas con luz natural. La forma en que la cámara RED lee la luz es única y no se parece a ninguna otra cámara, no es como una cámara normal ni como una cámara digital que haya visto, y he trabajado con casi todas. Estoy casi convencido de que empezamos a rodar casi cuando estaban terminando las cámaras. Casi me quedo sin usarlas. Ahora veo las películas y no puedo imaginar cómo hubiesen quedado sin las cámaras RED.

- ¿Qué piensas que significa el Ché para la gente?
Bueno, las buenas noticias son que creo que Ché significa cosas diferentes para cada uno. Creo que hay millones y millones de interpretaciones del Ché ahí fuera. Cada uno tiene su opinión y sabe lo que siente hacia él. De alguna manera esta película es una interpretación personal, muy específica, y no tiene por qué ser una representación que funcione para todos. No sé hacer eso. Sólo puedo ofrecer mi impresión basada en lo que he aprendido. Creo que hay mucha curiosidad alrededor de esta figura y creo que por lo menos la gente que vaya a ver la película entienda cosas que a lo mejor antes no sabía sobre él. Yo mismo he aprendido muchas cosas sobre la revolución cubana que no había aprendido en el colegio y me he sentido muy fascinado.

- ¿Cómo fue la preparación de la película?
Inicialmente el mayor obstáculo fue el hecho de que, como ciudadano americano, no me está permitido viajar a Cuba para rodar una película. Así que tuvimos que recrear Cuba. También la segunda parte de la película tiene lugar en Bolivia, y económicamente no era favorable para nosotros rodar toda la película allí, así que fuimos a España para rodar casi todas las escenas y después estuvimos cuatro días en Bolivia. Todo ese tipo de preparación, búsqueda de localizaciones y la elección de qué se iba a rodar es la parte de una película que me trae de cabeza. Dar vueltas con el coche simplemente buscando me vuelve loco.

- ¿Cómo ha sido trabajar con Benicio del Toro?
Trabajar con Benicio es muy intenso, porque siempre quiere hacer lo correcto. Quiere sentir la realidad. Esa discusión entre ambos comenzó cuando empezamos en 2000 y terminó cuando se acabó el rodaje. Me gustó mucho, porque creo que el proceso creativo necesita estar vivo. No veo la necesidad de tomar una decisión definitiva mientras estamos rodando. Incluso, a veces, cuando estamos rodando, necesito hacer cambios; y a él le pasa lo mismo, siempre está buscando una idea para hacer que todo salga mejor. En ese sentido somos muy parecidos. Creo que quizás él hubiese deseado que no me moviera tan deprisa ni gritase tan fuerte, creo que se adaptó a ese ritmo, pero ésa no es la forma en que él trabaja.

- Sobre las novedosas cámaras RED utilizadas en el rodaje.
Creo que las cámaras RED van a cambiarlo todo. Está sucediendo muy deprisa y ya hay algunas por ahí. Tuvimos suerte de hacer la primera película que se ha rodado con ellas. Para mí, es como si alguien se metiera en mi cabeza y diseñara exactamente la cámara que quiero. Tanto la imagen que genera, que considero realmente bella, como su tamaño, que es muy útil en el rodaje, son magníficos. Está muy bien diseñada y creo que va a cambiar el panorama cinematográfico, de hecho ya lo ha cambiado. Allá donde voy todo el mundo habla de ella.

- ¿Cómo fue entrevistar a combatientes reales?
Es raro conocer a gente que, por ejemplo, vivió toda la revolución cubana y luego hablar con otras personas que habían estado con el Ché en Bolivia muchos años después, porque todos eran muy jóvenes cuando pasó. Obviamente, es difícil relacionarlos con esos hechos. Sólo con mirarles puedes apreciar el impacto que tuvo en ellos. Cuando hablas con ellos te das cuenta de que esa experiencia está muy cercana incluso hoy en día; emocionalmente podría haber sucedido ayer mismo. Puedes verlo en sus rostros. Eso te da una idea de la intensidad que conllevaron esas experiencias. Quiero decir que, en el caso de Cuba, para vivir al raso durante dos años, rodeado continuamente por la muerte y el caos no sólo se necesita fuerza física, también precisas de un gran coraje mental para sobrevivir. Mucha gente no sobrevivió, fueron asesinados o abandonaron la revolución. Fue de gran ayuda ver qué tipo de personas pudieron sobrevivir a todo aquello.

- ¿Cuál era tu relación con la revolución cubana?
Tenía un conocimiento muy superficial sobre la revolución cubana como casi todo el mundo, y mi mayor revelación fue darme cuenta de que había otras personas intentando también hacer lo que Fidel hacía. Creo que en EE.UU. la mayoría de la gente piensa que la revolución cubana era sólo Fidel, que ganó él solo, y sin ningún conocimiento sobre los grupos y lo complicado de las relaciones que se daban entre ellos. De hecho he intentado en la película mostrar como no sólo sostenían armas en la selva, sino que había fondo político, y negociaciones que tenían que hacer para que la revolución funcionara. Me pareció muy interesante. Como he dicho pensé que todo lo hizo Fidel.

Fuente: Way To Blue