Nunca vimos las costas de África
El camino de los ingleses
[2006]
España
Antonio Banderas
Antonio Soler
Xavi Giménez
Mercedes Alted
Antonio Meliveo
Alberto Amarilla, María Ruiz, Raúl Arévalo, Félix Gómez, Fran Perea, Marta Nieto, Mario Casas, Antonio Garrido, Antonio Zafra, Berta de la Dehesa, Cuca Escribano, Juan Diego, Victoria Abril
Sogepaq
120 minutos
Adultos
Difícil y complicado es el salto de la juventud a la madurez: a la expectación ante los cambios que traerá consigo la edad adulta, siguen, en muchos casos, el resquebrajamiento de ilusiones, la pérdida de la inocencia y la toma de conciencia de las cicatrices que dejaron en el alma los años pasados en la aparente placidez de la infancia. "Ahí van, huérfanos, los hijos de la furia…Saltaremos al vacío para recuperar el vértigo del tiempo…" De eso trata la novela El camino de los ingleses de Antonio Soler, premiada con el Nadal en el año 2004. Un animal literario tan rabioso que cualquier intento de domesticación cinematográfica hubiese podido parecer un suicido. Gusta Soler de introducir en sus narraciones un aliento lírico, manto poético que arrope a sus personajes, muchas veces marginados y desgraciados. Pero el cine puede ser también rabioso y los efectos digitales suplir las pérdidas que entrañan las adaptaciones. Y aquí hallamos el gran acierto del filme de Banderas, una puesta en escena tan arriesgada como original, inspiración segura para muchos videoartistas y fotógrafos contemporáneos, por encuadres y por el resultado de la postproducción digital. Sugerentes solarizaciones que dan entrada a los sueños y a la imaginación, que se desborda en paisajes oníricos, bailarinas de rojo sangre en la cama de un hospital. El camino de los ingleses es una camino metafórico -"por el camino de los ingleses se puede ir al mundo entero, ser quien quieras, ir adonde quieras"- pero también real, el nombre de la calle donde está el café en el que se reúne una pandilla de amigos en el último verano de juventud. Paco (Félix Gómez, La suerte dormida) es el pijo del grupo, loco por "La cuerpo" pero lastrado por la sombra de su padre, un trapichero influyente enamorado de una prostituta. Babirosa (Raúl Arévalo, AzulOscuroCasiNegro), fan de Bruce Lee, echa en falta el cariño de una madre, también prostituta y de un padre "siempre a punto de caer del cielo", y se consuela en los brazos de "La gorda de la cala". A Miguelito (Alberto Amarilla) le acaban de quitar un riñón y en el hospital, su compañero de habitación le ha regalado La divina comedia, ahora quiere ser poeta y busca su Beatrice; de Luli, a la maestra. La historia de todos ellos nos la cuenta El garganta (formidable voz de Fran Perea), el narrador del que tan pocas veces prescinde el cine en sus adaptaciones literarias. Al poeta del tiempo le cuesta encontrar trabajo en la radio porque su voz es acusada de hiperbólica, como la cinta de Banderas, también exagerada en muchos pasajes referidos a una sexualidad recién descubierta que estalla en la pantalla de forma reiterativa, hasta resultar desagradable. Unos personajes sin horizontes, extraños jóvenes sin sueños: "pobres diablos poetas que nunca escribieron ningún verso". En definitiva, aciertos y desaciertos que ya tenía Locos en Alabama, pero que descubrieron un punto de vista personalísimo, herencia de trabajos con grandes cineastas, que buscará su público entre los amantes del cine innovador en formas pero convencional en tramas. Marta Romero