Carmelo Gómez y Aitana Sánchez-Gijón protagonizan "La carta esférica"
La nueva película de Imanol Uribe se estrena el 31 de agosto.
Coy, un marinero sin barco, desterrado del mar por un accidente de navegación ocurrido durante su guardia, conoce en Barcelona - en una subasta de objetos navales - a una mujer atractiva y misteriosa, Tánger, que en dura pugna con un aventurero italiano, Nino Palermo, consigue hacerse con una joya cartográfica del dieciocho, el Atlas Marítimo de Urrutia. Un cuarto personaje aparecerá aquí también en escena, Horacio Kiskoros, argentino de oscuro pasado y presente más tortuoso todavía que utiliza métodos mucho más expeditivos para conseguir lo que persigue.
Coy irá descubriendo poco a poco que estos tres personajes tienen un objetivo común: el Dei Gloria, un bergantín hundido cerca de las costas de Cartagena hace ya tres siglos y que transportaba un misterioso tesoro relacionado con la expulsión de los jesuitas de España.
Fascinado por Tánger, Coy tomará partido por ella, defendiendo sus intereses y convirtiéndose en su escudero y protector aunque ello implique seguirla primero a Madrid y luego a un verdadero periplo iniciático que les hará recorrer la costa mediterránea de Cádiz a Cartagena, a bordo de El Buenaventura, un velero de acusada personalidad, propiedad de El Piloto, amigo leal de Coy que participará también en la búsqueda de este tesoro que les cambiará la vida a todos ellos.
"Lo que entrañó mayor dificultad fue ponerles cara a esos cinco personajes tan minuciosamente dibujados en el texto original. Coy (Carmelo Gómez), un marino sin barco desterrado del mar, Tánger (Aitana Sánchez-Gijón), la enigmática mujer que lo arrastra al fondo de si mismo, Palermo (Enrico Loverso), el tercero en discordia, un italiano buscador de tesoros dispuesto a lo que sea, Kiskoros (Gonzalo Cunill), argentino de pasado turbio y futuro todavía más siniestro, y finalmente el Piloto (Javier García Gallego) el referente de Coy en la vida y en el mar. Otro protagonista que nos faltaba era el barco, un motovelero que debía cumplir determinados requisitos de tamaño, estampa, autonomía... hasta que dimos con uno de tan acusada personalidad que acabó imponiéndonos hasta su nombre, el Buenaventura", comenta el director.
"Todo el que tiene alguna vez el privilegio de dirigir una película sabe que – a pesar de que puede ser como intentar escribir Guerra y paz en un auto de choque – cuando al final sale bien, pocas alegrías hay en la vida que puedan igualar ese sentimiento". Lo dice Stanley Kubrick.