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Petróleo y sangre



La impresionante película del director de Magnolia empata a 8 candidaturas al Oscar con No es
país para viejos de los hermanos Coen.



Casi nadie duda del talento de este director californiano de 37 años que se prodiga poco.
Autor de la influyente Magnolia y de una pequeña maravilla llamada Punch-drunk love ,
Anderson mezcla de manera impactante la crudeza con la ternura en historias de ... Pozos de ambición [2007]
Estados Unidos  (There will be blood)

Paul Thomas Anderson  P. T. Anderson  Robert Elswit  Dylan Tichenor  Johnny Greenwood  Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Kevin J. O'Connor, Ciarán Hinds, Dillon Freasier, Randall Carver, Coco Leigh, Sydney McCallister, David Willis, Kellie Hill  Buena Vista  158 minutos  Adultos 

La impresionante película del director de Magnolia empata a 8 candidaturas al Oscar con No es país para viejos de los hermanos Coen.

Casi nadie duda del talento de este director californiano de 37 años que se prodiga poco. Autor de la influyente Magnolia y de una pequeña maravilla llamada Punch-drunk love, Anderson mezcla de manera impactante la crudeza con la ternura en historias de tremendo dramatismo, que encajan dentro de lo que se suele llamar cine de autor para distinguirlo del cine comercial, generalmente más fácil de consumir.

There will be blood (Habrá sangre) es el título original de esta larga película (parece que en el montaje final se descartó casi una hora de metraje), que se inspira muy libremente en la novela “Oil”, escrita en 1927 por Upton Sinclair (1878-1968), prolífico escritor y activista político norteamericano de izquierda radical.

Se trata de una historia épica en torno al petróleo y su relación de amor-odio con un personaje duro y desconfiado, Daniel Plainview, un aventurero que en 1898 busca petróleo en los desiertos californianos en durísimas condiciones. A lo largo de 30 años seguiremos su existencia, en la que juegan importantes papeles su hijo y un lunático y ambicioso predicador de una secta (Paul Dano, el adolescente con voto de silencio de Pequeña Miss Sunshine). La película es fascinante, aunque se hace larga y acusa el corte que le han dado a cosa de la mitad (hay un salto demasiado brusco que afecta al modo de ser del protagonista). Siendo una cinta dura, llama la atención la contención de Anderson, que no cede a las estridencias innecesarias.

Daniel Day-Lewis (Mi pie izquierdo) debería ganar su segundo Oscar, porque nunca mejor escrito llena la pantalla con sus gestos, con su voz, con la manera de mirar: es uno de los mejores actores vivos para registros dramáticos.

La factura de la película es realmente impresionante, con un montaje de sonido que incrementa exponencialmente la carga dramática, especialmente en la apertura de la película, que es una inolvidable lección de cine. También es brillante el uso del color y de la luz, en una fotografía esmerada en la que se han usado lentes muy infrecuentes en el cine actual. Son méritos que crecen si se considera que la época, el paisaje, la historia, los personajes y los conflictos han sido tratados en multitud de ocasiones por el cine y la literatura norteamericanas. 

En resumen, una película muy notable, con una historia poderosa, amarga y trágica, que contiene muchos elementos de la gran literatura norteamericana del siglo XX representada por gente como Steinbeck, Faulkner, Flannery O'Connor o Tennessee Williams, aunque evidentemente Upton Sinclair no esté al mismo nivel. Se observan similitudes con El tesoro de Sierra Madre (conste que Anderson es mucho mejor director que Huston) y con el poderío visual del cine de Terrence Malick.

La cinta aspira a ocho Oscar en las categorías de mejor película, director, guión adaptado, actor, fotografía, montaje, dirección artística y sonido.

Alberto Fijo
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