Acciones de Documento

Datos de producción de 16 Calles

Richard Donner dirige a Bruce Willis en su nueva película


SINOPSIS

A las 8:02 de la mañana, el detective de la policía de Nueva York Jack Mosley (Bruce Willis) recibe una misión aparentemente sencilla. El delincuente Eddie Bunker (Mos Def) está citado para testificar ante un gran jurado a las 10 en punto y le debe trasladar de la celda al juzgado, a 16 calles de distancia.

Cuando Jack, que tiene serios problemas con el alcohol, mete a Eddie en el asiento trasero de su coche y se dispone a atravesar Nueva York en hora punta de la mañana, no se da cuenta de que le sigue una furgoneta. Jack decide parar ante una tienda de licores para comprar el desayuno. De repente Eddie, que espera en el interior del coche, se encuentra con una pistola apuntando a su cabeza. Afortunadamente, el detective Jack aparece justo a tiempo de evitar la tragedia y mata a uno de los dos asaltantes, dejando escapar al otro.

Cuando Jack llama pidiendo refuerzos, los primeros en aparecer en el lugar son el detective de homicidios Frank Nugent (David Morse) y su equipo. Eddie se queda pálido al instante: uno de los detectives del equipo de Nugent es el hombre contra el que debe testificar. En un segundo, el sencillo viaje al centro de la ciudad de Jack se convierte en una pesadilla: los criminales que quieren matar a Eddie son en realidad policías.

Nugent propone a Jack, con el que le une una historia del pasado bastante oscura, fingir una escena que acabe con Eddie muerto y Jack haciendo lo que mejor sabe hacer: huir.

Sin embargo, una décima de segundo antes de que los hombres de Nugent maten a Eddie, Jack reacciona.

Luchando contra el tiempo y los agentes corruptos, Jack y Eddie se dejan la piel para recorrer el angustiante camino que les separa de los juzgados. Estas son también las calles de Jack, y no se va a quedar quieto. En Eddie encuentra la determinación, la esperanza y la fuerza para hacer lo que debió haber hecho hace seis años. Mientras, Eddie comienza a ver que todas las “señales” que ha estado siguiendo le han llevado a Jack.

Ésta es la historia de cómo pueden llegar a cambiar dos hombres y de cómo uno puede hacer cambiar al otro, a través de una tensa lucha entre la vida y la muerte a lo largo de 16 calles de distancia.

SOBRE LA PRODUCCIÓN

El rodaje de 16 calles comenzó en abril del 2005 en Toronto, donde el equipo rodó durante nueve semanas, y terminó con dos semanas más de rodaje en Manhattan.

Las temperaturas en Nueva York rondaban los 35 grados. Este calor añadió un nivel más de autenticidad a la película, ambientada en una pegajosa mañana de verano en Manhattan. El director Richard Donner repetía de vez en cuando a los actores: “Recordad que tenéis calor, estáis sudorosos y tenéis la moral por los suelos.”

Donner dirigió la cinta utilizando gran cantidad de planos secuencia, con muy pocos cortes o saltos en el tiempo, ya que la historia narra la evolución en tiempo real de la extraña alianza entre el quemado detective Jack Mosley y Eddie Bunker, el carismático y joven delincuente marcado para morir.

El director de fotografía, Glenn MacPherson (Herida abierta, Romeo debe morir), se esforzó por conseguir un aspecto arenoso, casi documental, creando una sensación de realismo que subraya la expresividad del propio Donner. “Dick quería que el espectador tuviera la sensación de estar ahí, como si estuviera pasando aquí y ahora,” comenta MacPherson. “El mayor reto de este filme fue cómo conseguir que pareciera que todo transcurría en un periodo de dos horas, cuando en realidad estuvimos 55 días en dos ciudades, bajo el sol, la lluvia e incluso granizo.”

La secuencia más elaborada fue la intensa persecución en la que Jack conduce un autobús de Nueva York cargado de pasajeros, en un intento desesperado de superar las pocas manzanas que le quedan hasta los juzgados. Un equipo de policías SWAT de operaciones especiales rodea al autobús y dispara a los neumáticos, provocando que el vehículo de 30 toneladas choque contra un edificio en construcción. Después de destruir una barricada, el autobús entra en un estrecho callejón, llevándose por el camino varios equipos de aire acondicionado de las fachadas de los edificios, para terminar estrellándose, en medio de una nube de humo, chispas y cristales desmenuzados.

El coordinador de especialistas, Branko Racki (Amanecer de los muertos, El día de mañana) diseñó y coreografió la intrincada secuencia, rodada principalmente en Toronto durante 12 días. Racki utilizó 46 especialistas y 25 vehículos, incluyendo cinco autobuses de transporte metropolitano de Nueva York, comprados y enviados hasta Toronto; dos autobuses antiguos, uno para las escenas interiores y otro para las exteriores; un autobús de efectos especiales, para facilitar los estallidos de las ventanas al dispararlas; un autobús de especialistas con la estructura reforzada para que no se aplastara al estrellarse; y un quinto autobús que se cortó por la mitad para la curva cerrada de entrada al callejón. Para aligerar la carga, el equipo de efectos especiales retiró los bajos del vehículo, le cortó el eje y montó el medio autobús en un camión.

El equipo de efectos especiales instaló cargas en los neumáticos que explosionaban para hacer más espectacular los reventones. Aunque en realidad pareciera que el autobús de 29 toneladas rodaba sobre sus llantas, en realidad lo hacía sobre unas ruedas más pequeñas escondidas detrás de los neumáticos grandes pinchados.

Donner y MacPherson utilizaron 12 cámaras para cubrir la culminación del choque. “Nos costó tres semanas de montar y sólo 40 minutos para demolerlo,” bromeó el supervisor de efectos especiales, Laird McMurray, cuyo equipo añadió máquinas de chispas en las ruedas del autobús e hicieron que las ventanas escupieran los cristales rotos.

Para las escenas que tenían lugar en el interior del autobús, se colocaron bolsas de aire controladas por ordenador para simular los tambaleos del vehículo y el efecto de los neumáticos disparados por el comando SWAT.

Mientras los realizadores y el equipo se preparaban para capturar la acción, Bruce Willis dedicó igual precisión a la creación del aspecto físico de su personaje. El maquillador Jordan Samuel ayudó a Willis a mostrar signos de alcoholismo crónico y envejecimiento prematuro, aplicándole capilares rotos, arañas vasculares y un tono de rubor en la cara. Se utilizó un vaporizador de mentol para que sus ojos enrojecieran y se humidificaran en los planos cortos, y el actor solicitó una peluca hecha exactamente con las entradas y canas que el guionista Richard Wenk había perfilado.

Para añadir más realismo al físico deteriorado de Jack, Willis se puso una piedrecita bajo el puente de su pie derecho, lo que le ayudó a interpretar la sutil cojera del personaje.
Como parte de la preparación de su personaje, Willis pasó un par de noches patrullando por Brooklyn con el detective Mike Keenan, un veterano con 22 años de carrera en el cuerpo de policía de Nueva York que trabajó en la producción para mantener la veracidad de todos los procedimientos relacionados con la policía, uniformes, armas, atrezzo, vehículos y diálogos. Keenan, un exasesor técnico de la serie de televisión Third Watch, llevó a Willis a observar el resultado de un tiroteo, y ayudó a Donner a escenificar de la forma más realista posible la acción de fondo que representa la batalla campal entre agentes SWAT y otros agentes de policía.