El director de "Tres días" nos habla de su película
La película, en pleno rodaje, está producida por Green Moon, Pentagrama Films y Maestranza Films, y la historia se basa en un guión original del joven sevillano Juan Velarde.
Francisco Javier Gutiérrez (Córdoba, 1973) está dirigiendo en estos momentos y hasta el 7 de septiembre, "Tres días", basada en un guión de Juan Velarde. Estas son sus notas sobre la película:
Ale, Rosa, Tomas… personajes reales en un entorno real: La Laguna, un pueblo aislado
en el sur de España.
El inicial tratamiento de la historia, en apariencia costumbrista, sufre un giro repentino,
al igual que la propia historia, cuando una noticia impactante rompe la rutinaria
existencia de La Laguna. Quedan poco más de tres días de vida para la humanidad... tres
últimos días en la que toda una serie de acontecimientos empujarán a nuestros
personajes a un final inesperado.
La sutileza, realismo y dureza en las interpretaciones. La brusquedad y desencanto de
Ale, nuestro castigado protagonista, frente a la ternura, ilusión e inocencia de sus
sobrinos. Su evolución interna a lo largo de la historia hacia una redención personal. El
fuerte carácter de su madre, Rosa, protectora de los suyos, al límite de la cordura. La
inesperada irrupción de Lucio, ambiguo en su maldad sin escrúpulos, ávida de venganza
por encima incluso de las circunstancias.
Dramáticamente, se establece un sólido juego de atractivos personajes, al límite,
enfrentados a sus miedos, en un marco apocalíptico.
En la factura, quiero contar con una luz intensa, de tonos pálidos y quemados, que nos
envuelva extrañamente, que recuerde en todo momento una inminente y múltiple
amenaza sobre nuestros personajes,… sobre nosotros, sobre la humanidad.
Una música ecléctica, de atmósfera, que experimenta con el sonido, la naturaleza, los
cantos distorsionados de otras épocas, y juega hábilmente con los silencios, sirviéndose
de ellos, sumergiéndonos en el Apocalipsis más personal.
Ésta es una historia distinta, con múltiples y marcados referentes visuales en mi
memoria más reciente: Así, el ritmo frenético, la tensión, el suspense, la garra del más puro Scorsese en El
cabo del miedo (1991) se conjuga con una atmósfera mágica, magnética, personal, casi
irreal, más propia de un cuento -El Laberinto del Fauno (2006)-. A todo ello, se
suma, con fuerza y determinación, el tratamiento universal, sobrio, realista, casi
documental, de la visión apocalíptica del mejicano Alfonso Cuarón con Los hijos de
los hombres (2006), el misterio, la expectación, la inteligente e inquietante dosificación
de la información frente al aislamiento de los personajes de Night Shyamalan en
Señales (2002) o, como no, la crudeza de las emociones, la muerte, la desesperación,
la mirada de los niños, el drama humano ante la inmensidad y dimensión de la tragedia
conseguidas por Spielberg en La guerra de los Mundos (2005) y Roberto Benigni en
La vida es Bella (1997).
En definitiva, en mi cabeza veo un thriller diferente, personal,… algo así como un
cuento moderno, trasgresor, fusión de estilos, en el que trataré de combinar con eficacia
distintos géneros y plasmar con ello un posible fin del mundo, visto desde un entorno
cercano, conocido, rural, más próximo… lleno de emociones pero distante del efectismo
superficial e innecesario de otras producciones.
F. Javier Gutiérrez