El Festival de Sevilla y el CICUS analizan la aportación al cine de Valle-Inclán
La Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla celebra los días 2, 3 y 4 de noviembre el curso "La literatura de Valle-Inclán en el cine de García Sánchez"
El curso "La literatura de Valle-Inclán en el cine de García Sánchez" coincide con el estreno internacional de la última película de este cineasta, Los muertos no se tocan, nene, que inaugura la nueva edición del Festival de Cine de Sevilla el próximo 4 de noviembre. Está dirigido por el catedrático de la Hispalense Rafael Utrera Macías y su temática está orientada a analizar la expresión cinematográfica existente en la obra del célebre escritor gallego y el tratamiento que el cine español, representado por José Luis García Sánchez, ha hecho de su dramaturgia.
En estas jornadas intervendrán como conferenciantes el profesor de Historia del Cine Español Luis Navarrete, el director de teatro Pedro Álvarez-Ossorio, y el guionista Bernardo Sánchez Salas, además de otros ponentes que participarán en una mesa redonda titulada “El cine de José Luis García Sánchez: Viaje alrededor del esperpento cinematográfico”. En sesiones de mañana y tarde, se celebrará los días 2, 3 y 4 de noviembre.
Valle-Inclán y el cine
Ramón María del Valle-Inclán, teorizante del cinema en la revista "El bufón" (1924) y actor en La malcasada (1926), de Francisco Gómez Hidalgo, declaraba a la revista "Luz" en 1933 que "habrá que hacer un teatro sin relatos; ni únicos decorados; que siga el ejemplo del cine actual que, sin palabras y sin tono, únicamente valiéndose del dinamismo y la variedad de imágenes, de escenarios, ha sabido triunfar en todo el mundo". El autor concibió, pues, la renovación del teatro, en crisis, aportándole la técnica y la estética del cinematógrafo, que asumió en la creación de sus obras.
Los investigadores de la obra narrativa y dramática del autor gallego han observado que en las primeras obras del escritor ya se daban resoluciones de acciones teatrales con técnica cinematográfica: movimientos, ambientación, acotaciones, nos aproximan a los métodos usados por el entonces nuevo espectáculo. El propio dramaturgo ha indicado de dónde tomó la gesticulación de los esperpentos cuando define la acción de un personaje “con rabia de peliculero melodramático”.
Del mismo modo, la visión cinematográfica de Sonatas y Luces de bohemia ha sido analizada bajo la perspectiva de que son precisamente las artes plásticas, entre ellas el cine, “el gran introductor en la conciencia actual de este sentido de la discontinuidad, del azar, de lo fragmentario". Todos los aspavientos que se dan en los esperpentos remiten inmediatamente al cine primerizo por lo que las películas rancias... logran tangible corporeidad en las páginas del esperpento. Se ha dicho que Luces de Bohemia está traspasada de cine y que tales valores se encuentran también en Tirano Banderas. Y es que el vanguardismo de Valle-Inclán tiene mucho de cinematográfico.
La paradoja de esta escritura preñada de rasgos cinematográficos radica en que su autor no ha tenido una filmografía acorde con sus planteamientos; la tardanza cronológica de la adaptación respecto de la publicación, y los discutibles resultados en la pantalla, evidencian una cierta "intratabilidad" que los cineastas no han ocultado. La excepción a ello está representada en el cine español por José Luis García Sánchez. Tal “intratabilidad” en la pantalla ha sido vencida por este director, primero en Divinas palabras, posteriormente en Tirano Banderas y, a día de hoy, con tres magistrales versiones de la trilogía Martes de Carnaval en homólogos títulos como Las galas del difunto, Los cuernos de Don Friolera y La hija del capitán.