Holland habla de "Copying Beethoven"
Agnieszka Holland presentó "Copying Beethoven" en el Festival de San Sebastián y allí habló de su película, una hermosa exploración en el proceso creativo del compositor a través de un personaje de ficción interpretado por Diane Kruger.
“SIENTO GRAN ADMIRACIÓN POR LA VALENTIA DE BEETHOVEN PARA AVANZAR POR TERRITORIOS DESCONOCIDOS, PELIGROSOS E INCLUSO TRAGICOS”
Para mi ha sido una experiencia muy interesante, ha sido un viaje muy enriquecedor. Como realizadora ha sido un gran reto, sobre todo la escena de la Novena Sinfonía, como expresar esa música de una forma emocional, dramática y nueva, una música ya tan notoriamente bien conocida.Pienso que el reto más importante fue mostrar como nació la música, su gestación. Personalmente para mí en esta película, la música de Beethoven y la música en general y el personaje principal, eran lo esencial y eso fue una experiencia fantástica, sentir que estábamos sirviendo a un propósito que era mayor que la historia, que trascendía a la historia. No se trataba de que la historia fuese lo más importante, sino sobre todo como se va desarrollando la música, eso es algo que cuenta más que las palabras, que cuenta más que las imágenes, esa parte también era un reto
El estreno de la Novena Sinfonía supone uno de los momentos culminantes de la cinta. La insuperable música unida a un brillante montaje logra concentrar la magnificencia de una escena grandiosa pero también intimista.
Lo que sabíamos era que el héroe de la primera parte de la película iba a ser la Novena Sinfonía; en realidad, iba a ser la heroína. Así que teníamos que construirla de una forma dramática y dramatúrgica, de modo que en cuanto se escuchasen las primeras notas por vez primera y mostrásemos lo que ella estaba escuchando cuando lo copiaba y lo que Beethoven oía cuando lo componía, hasta la escena del estreno, todo eso supusiera una catarsis. Así que muy pronto decidí que no íbamos a dedicarle tres o cuatro o cinco minutos, no, quería que se escuchase la Sinfonía durante 13, 14 o 15 minutos, lo cual es mucho en una película de ficción como esta. La escena además tenía que tener su propio desarrollo, su propio arco, desarrollo y clímax.
Colaboré con mi hija para ello, que es también directora y artista y decidimos prepararlo de una forma muy específica. Primero editamos la música junto a Anthony y a otros asesores musicales y decidimos editar la sinfonía y la redujimos a secciones de 15 minutos para, en cierto sentido, poder tener el todo concentrado, lo cual tampoco era fácil de hacer puesto que es una música muy hermosa y concentrarla en 15 minutos tampoco era fácil. Y después intentamos desarrolla la música y desarrollar la evolución visualmente. Hicimos las imágenes para cada posición de la cámara y después Cashia, mi hija, puso todo en el ordenador, lo animó y lo unió a la música, así que más o menos ya sabíamos que podía funcionar. Solamente tuvimos tres días para rodar esta secuencia y bueno, hubo 600 posiciones de cámara diferentes, así que estuvimos trabajando como locos.
La directora construye su fábula en torno al personaje de Anna Holtz que le permite acercarse a Beethoven, no solo en su faceta de compositor, sino también a nivel personal y humano.
Lo que hemos intentado hacer es entender su música, expresarla y hacerlo de la forma más honesta y de la forma más hermosa posible, ese era nuestro objetivo final. Y el personaje de Anna en cierto sentido es una ventana, representa un punto de vista que posibilita y que nos permite crear esa construcción biográfica personal que hubiese sido difícil de conseguir, y que es difícil de conseguir.
Todo lo que habla de Beethoven como personaje -hablamos de su conducta, de sus opiniones, de su estado psicológico- deriva o ha sido tomado de los documentos existentes. Se comportaba así o asa, su sordera, los instrumentos que utilizaba para ayudarse y para trabajar, la historia de la Novena Sinfonía, el hecho de que el creyese que estaba expresando una comunicación suprema con Dios o con lo trascendental, como si el fuese el portavoz de Dios; todo eso también viene de sus propias cartas y eso lo he tomado de ahí. También el rechazo de la composición por sus contemporáneos durante el estreno de la Gran Fuga, la historia de su sobrino es cierta, así que prácticamente salvo Anna, que es la que representa ese punto de vista del que hablaba antes, todo el resto si que está basado en datos bastante precisos y en datos provenientes de documentos y de cartas.
La primera inspiración para los escritores acerca de Ana se basaba en la descripción de la escritura de la Novena Sinfonía. Beethoven quería dirigir pero todo el mundo sabía que ya no podía dirigir, que ya no podía oír a la orquesta, así que fue otra persona quién le iba dando los tempos, quien le iba dando las entradas a la orquesta y el simplemente dirigía y dirigía a su propio modo, pero la orquesta no le seguía a el, no le miraba a el. Y al final del estreno, cuando comenzaron los aplausos, si que se vio que había sido un éxito enorme pero el no lo había podido oír y fue una mujer quien fue a el y quién le gira y quien hace que se de la vuelta y mire al público, así que a los guionistas eso les pareció muy importante y crearon a esa mujer, a Anna, basándose en esa otra mujer, en esa inspiración.
Con un exterior inspirado en el lienzo que Stieler realizó del compositor en 1820, Ed Harris se transfigura en Beethoven, logrando concentrar la genialidad y el dramatismo de los últimos años de la vida de un músico mágico que no podía escuchar lo que componía. La directora lo tuvo claro desde el principio:
Conozco a Ed desde hace mucho tiempo, desde hace 20 años, hemos colaborado ya en dos ocasiones, somos amigos y pienso que es un actor muy inusual, no solamente por su talento, sino sobre todo por la profundidad y la seriedad de su relación con el trabajo y también de su relación con la vida. Fue la primera persona a la que me dirigí y para mi casi era una condición contar con el. Tenía un poco de miedo a la hora de plantearme esta película y al hacerla, como puede suceder con muchas películas, y por tanto hay que estar segura de tener un lazo y una persona que te pueda responder a este reto desde el punto de vista profesional.
En cierto modo hay algo personal y estoy un poco entre el personaje de Ana, entre esa mujer que tiene una ambición y que tiene además una serie de necesidades creativas, y el coraje y la valentía para seguir una vía que no es una vía por la que suelen transitar las mujeres, que tiene que enfrentarse a humillaciones, a dificultades, eso también son cosas que yo he experimentado y que todavía sigo experimentando. Beethoven para mí, ya desde muy jovencita, representaba un artista importantísimo no solo como músico sino además como alguien que nunca cedía, que siempre atesoraba su libertad, para quien la libertad era algo esencial, que no admitía compromisos. Fue el primer artista romántico y en cierto sentido su objetivo no era producir sonidos hermosos sino expresarse a sí mismo de una forma retadora de una forma muy valiente, intentar mostrarlo e intentar comprenderlo también ha sido algo muy personal para mí y para quien quiera que trate con seriedad su trabajo como una persona creativa.