"La flauta mágica" en nuestras pantallas el próximo 4 de abril
El director irlandés Kenneth Branagh, que ya ha adaptado al cine en múltiples ocasiones los clásicos de Shakespeare ("Otelo", "Hamlet", "Mucho ruido y pocas nueces") se atreve con una versión "sui generis" de este clásico musical cuyo libreto ha sido adaptado por el actor Stephen Fry ("V de Vendeta", "Godsford Park"). Además, la película cuenta con el director de orquesta James Conlon, quien se halla al frente de la Chamber Orchestra of Europe.
Branagh, que ha contado con un presupuesto de 27 millones de dólares, ambienta la acción en los campos de batalla de la Primera Mundial. En este contexto, se desarrolla un drama mágico cuando Tamino comienza un arriesgado viaje en busca del amor, la luz y la paz. En un mundo aquejado por la oscuridad, la muerte y la destrucción, el fin será liberar a Pamina, la adorable hija de la Reina de la Noche, secuestrada por el malvado Sarastro. Una espectacular aventura musical en la que el destino de una pareja de jóvenes amantes puede ayudar a determinar la suerte de las naciones y la vida de millones de personas.
En el reparto se encuentran Joseph Kaiser, Benjamín Jay Davis, Amy Carson y Lyubov Petrova, todos ellos debutantes en el cine pero estrellas emergentes de la ópera.
Tradicionalmente, La flauta mágica se ha representado dentro de los confines del teatro, haciendo uso de un amplio abanico de escenotecnia mágica y surrealista. Uno de los retos fundamentales para Branagh estribaba en hallar un contexto en el que emplazar su adaptación a la pantalla con miras a obtener resonancia, relevancia, y consonancia con los públicos actuales.
Desde el punto de vista de Branagh, “Los desafíos tenían mucho en común con las películas de Shakespeare: Trasladar a otro medio un arte grande sin perder la brillantez que quieres celebrar. Pero como Shakespeare, Mozart es muy sólido. Se ha escenificado La flauta mágica con tan variados escenarios como los que se han visitado con Hamlet. Se ha enmarcado en la Luna, el circo, Stonehenge, la playa… y Mozart puede vivir en todos ellos. Para mí, algo fundamental, sea cual sea la composición o el enfoque, es la total veracidad de la interpretación, no importa que las exigencias técnicas que demanda el argumento sean extremas, o si se trata de Shakespeare o Mozart”.