"La guerra de Charlie Wilson", el fin de la Guerra Fría
El próximo 22 de febrero llega a la gran pantalla la nueva película de Tom Hanks y Julia Roberts a las órdenes de Mike Nichols
La guerra de Charlie Wilson es la historia
real de cómo un congresista vividor, un agente renegado de la CIA y una preciosa
mujer de la alta sociedad de Houston unieron sus fuerzas para encabezar la
mayor operación encubierta de la historia. La caída de la Unión
Soviética y el fin de la Guerra Fría se deben en parte a sus esfuerzos. Los
oscarizados Tom Hanks, Julia Roberts y Philip Seymour Hoffman se unen al también
oscarizado director Mike Nichols y
al guionista Aaron Strikes para
llevar la obra de George
Crile a la pantalla.
Charlie Wilson (Tom Hanks) es un congresista soltero de Texas al que le van las chicas y la cocaína. Sin embargo, a pesar de esa apariencia de vividor, Charlie tiene una mente extraordinaria, un profundo sentido del patriotismo y una apasionada inclinación por los perdedores. A principios de los años ochenta, el perdedor era Afganistán, brutalmente invadido por los rusos.
Joanne Herring (Julia Roberts) es la amiga, defensora y ocasional amante de Charlie, una de las mujeres más ricas de Texas y virulenta anticomunista. Convencida de que la respuesta estadounidense ante la invasión de Afganistán ha sido casi nula, convence a Charlie de que debe hacer algo por los muyahidines (luchadores por la libertad).
El compañero de Charlie en esta difícil empresa es el agente de la CIA Gust Avrakotos (Philip Syemour Hoffman), un trabajador entre dos aristócratas. Los tres recorren el mundo para conseguir inesperados apoyos entre Pakistán, Israel, Egipto, traficantes de armas, gobernadores y una bailarina del vientre.
Tienen un éxito notable. Los fondos requeridos para la operación encubierta contra los soviéticos pasaron de 5 millones de dólares a mil millones al año. El Ejército Rojo se retiró de Afganistán. Cuando se le preguntó cómo pudo un puñado de campesinos asestar tan tremendo golpe al ejército de una superpotencia, el presidente de Pakistán, Mohammad Zia ul-Haq, se limitó a contestar: “Fue cosa de Charlie”.